Cuatro senadores de Honor Colorado presentaron un proyecto de resolución con una finalidad clara: incluir una disposición transitoria en el reglamento interno del Senado para permitir que la elección de la Mesa Directiva para el período 2027-2028 se realice inmediatamente después de aprobarse la modificación. En la práctica, eso implica que Bachi Núñez sería reelegido sin más trámite para ese tramo final, garantizando su permanencia hasta junio de 2028.
Esta maniobra es una extensión de recursos ya aplicados en diciembre de 2024, cuando el oficialismo modificó el reglamento para anticipar la elección del Senado, extender el mandato a dos años para los primeros periodos y, finalmente, reelegir a Núñez para el periodo 2025-2027.
Evitar incertidumbre o blindar la mayoría
El argumento del oficialismo suena técnico: dicen que buscan evitar que la elección del Senado se superponga con las campañas nacionales. Sin embargo, la cláusula planteada es excepcional y aplicable solo a un período, lo que evidencia un objetivo político: blindar el control cartista y garantizar la continuidad de Núñez al frente del Congreso.
La oposición, con voces como la senadora Yolanda Paredes, ya denunció que se trata de un plan para "atar" la presidencia del Senado al oficialismo, quitando espacio a la alternancia política.
Cronología de maniobras reglamentarias
Diciembre de 2024: el oficialismo cambió varios artículos del reglamento interno:
- Se adelantó al 30 de junio la incorporación de senadores.
- Se establecieron mandatos de dos años en los dos primeros períodos y de un año en el último.
- Se habilitó la remoción de autoridades con dos tercios de votos.
- Se alineó la duración de las comisiones con la Mesa Directiva.
Septiembre de 2025: la nueva maniobra busca adelantar ya la elección para el período 2027-2028 mediante una disposición transitoria que permitiría su reelección inmediata.
Perpetuar el control antes que gobernar
Lejos de promover estabilidad, el mecanismo proyectado sirve para perpetuar el mando de una sola facción en momentos clave. La supuesta búsqueda de evitar la politización del proceso interno es, en realidad, una cortina de humo para reforzar el dominio del cartismo sobre el Congreso.
La cámara como fortín oficialista
Estos cambios reglamentarios, elaborados a la medida del oficialismo, desnaturalizan la representación democrática. Convierten al Senado en un fortín cerrado donde las competencias se deciden por cálculo político y no por debate plural.
Lo excepcional que se vuelve permanente
Aunque la disposición se presenta como "única y transitoria", ya es la segunda vez que se manipula el reglamento para favorecer a Núñez. Lo que se anuncia como excepcional se vuelve parte de una estrategia sistemática de permanencia.
Qué puede ocurrir ahora
El proyecto está incluido en la adenda de la sesión de este miércoles. Si se aprueba, la mayoría oficialista podrá abrir de inmediato la elección para el último período legislativo.
Las críticas apuntan a que la jugada erosiona la alternancia y consolida un modelo de poder autoritario dentro del Senado, subordinado a los intereses del cartismo y sin espacio real para la pluralidad política.


