Cancillería defiende pacto de cooperación con Washington y rechaza versión sobre bases militares
La postura oficial fue expuesta por autoridades del área de relaciones exteriores y defensa, quienes insistieron en que el documento se limita a regular mecanismos de colaboración y no compromete la soberanía nacional.
El convenio, rubricado días atrás en la capital estadounidense, se encuadra en lo que a nivel internacional se conoce como Status of Forces Agreement, un instrumento jurídico que fija reglas para la presencia eventual de personal militar y civil de un país en el territorio de otro. En este caso, el texto establece condiciones para visitas temporales vinculadas a entrenamientos, ejercicios conjuntos y acciones de cooperación, sin habilitar una presencia permanente.
Desde la Cancillería, el ministro Rubén Ramírez Lezcano defendió el acuerdo como una actualización necesaria dentro de una relación bilateral histórica entre Paraguay y Estados Unidos. Señaló que el instrumento apunta a ordenar aspectos legales y operativos que hasta ahora carecían de un marco claro, especialmente en lo relativo a la actuación de efectivos, civiles y contratistas extranjeros durante actividades previamente acordadas.
El canciller remarcó que el objetivo central del pacto es fortalecer capacidades institucionales y de defensa, además de mejorar la respuesta ante situaciones de emergencia o asistencia humanitaria. Según explicó, todas las acciones previstas deberán contar con la aprobación de ambas partes y se desarrollarán bajo criterios de cooperación y respeto mutuo.
Por su parte, el ministro de Defensa Nacional, Óscar González, buscó despejar uno de los puntos que generó mayor controversia pública. Aseguró que el acuerdo no contiene ninguna disposición que permita la instalación de bases militares estadounidenses ni la cesión de territorio. Indicó que se trata exclusivamente de actividades conjuntas y temporales, coordinadas con las fuerzas nacionales.
González también precisó que la participación de personal extranjero no implica su involucramiento en operaciones armadas dentro del país. El alcance de la cooperación, dijo, se limita a la capacitación y el intercambio técnico con unidades del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y áreas logísticas, sin alterar el control ni la conducción paraguaya.
Desde la representación diplomática de Estados Unidos, el encargado de negocios Rob Alter destacó la relación estratégica con Paraguay y afirmó que el acuerdo forma parte de un compromiso más amplio en materia de seguridad regional. Indicó que la cooperación bilateral no se restringe al ámbito militar, sino que incluye componentes económicos y de desarrollo.
El texto firmado deberá ahora ser remitido al Congreso para su estudio y eventual ratificación. Entre sus disposiciones figuran facilidades para el ingreso y tránsito de personal y equipos, así como determinados beneficios impositivos e inmunidades, puntos que ya despertaron cuestionamientos y debates en distintos sectores políticos y sociales.
De acuerdo con la versión oficial, el entendimiento con Estados Unidos responde a la necesidad de reforzar la cooperación frente a amenazas de carácter transnacional, como el crimen organizado, y se inscribe en una estrategia de fortalecimiento de vínculos en materia de seguridad y defensa, sin alterar el marco constitucional ni la soberanía del país.
