Informe

Bolivia busca cobrar la millonaria recompensa por la caída de Marset

La captura de Sebastián Marset en Santa Cruz de la Sierra abrió ahora una nueva disputa en Bolivia: el Gobierno de Rodrigo Paz Pereira pretende gestionar el cobro de la recompensa de hasta US$ 2 millones ofrecida por Estados Unidos por información que condujera a la localización y detención del narcotraficante uruguayo, considerado una de las figuras más buscadas del crimen organizado en la región.

Según reportes de medios bolivianos, la administración paceña ya dejó en claro que su intención es reclamar ese monto y destinarlo, en primer lugar, a los agentes que participaron del seguimiento, la investigación y el operativo que terminó con la caída del prófugo. La idea oficial, además, es utilizar otra parte de esos recursos para reforzar a la Policía Boliviana, en medio de constantes quejas por falta de presupuesto, equipamientos y capacidad operativa.

El planteamiento fue expuesto por el ministro de Gobierno de Bolivia, Marco Antonio Oviedo, quien defendió que el dinero sirva no solo como reconocimiento a quienes estuvieron al frente del caso, sino también como una inyección para una institución que, según sostuvo, trabaja con serias limitaciones materiales pese a la presión permanente por resultados en la lucha contra el narcotráfico.

La posibilidad de acceder a esa recompensa se vincula con la decisión de Estados Unidos de incluir a Marset dentro del Programa de Recompensas contra el Crimen Organizado Transnacional. La oferta había sido anunciada en mayo del año pasado, cuando las autoridades norteamericanas informaron que entregarían hasta US$ 2 millones por datos que permitieran su arresto o eventual condena.

En aquel momento, Washington también reveló que el uruguayo enfrentaba cargos por haber utilizado el sistema financiero estadounidense para canalizar y lavar dinero proveniente de sus negocios ligados al tráfico internacional de drogas. Esa acusación reforzó el interés de la justicia norteamericana sobre uno de los nombres más resonantes del narcotráfico sudamericano en los últimos años.

Tras su detención en territorio boliviano, Marset fue enviado de manera inmediata a Estados Unidos, donde deberá enfrentar un proceso por su presunto rol al frente de una estructura criminal dedicada al envío de grandes cargamentos de cocaína desde Sudamérica hacia Europa. Su caída no solo generó un fuerte impacto regional por el perfil del detenido, sino que también activó una carrera política y simbólica por capitalizar el resultado del operativo.

En Bolivia, el debate ya no pasa únicamente por la captura en sí, sino por el destino de los millones prometidos por Washington. El Gobierno busca convertir ese episodio en una señal de respaldo a sus fuerzas de seguridad y, al mismo tiempo, en una oportunidad para fortalecer a una institución golpeada por la escasez de recursos en uno de los frentes más sensibles para la seguridad regional.