El titular de la cartera, Gustavo Villate, percibe G. 32.917.069 al mes como ministro del Mitic. Por debajo de él, su directora de gabinete, Dahiana Acosta, se alza con G. 24.642.300, al igual que el director de Finanzas, José Ovando, y el viceministro de Tecnologías de la Información y Comunicación, Klaus Pistilli. La viceministra de Comunicación, Alejandra Duarte, recibe G. 24.906.270.
Entre los directores generales también se distribuyen sueldos millonarios:
* María Rivas (Secretaria General): G. 21.396.660
* Vanessa Napout (Planificación y Proyectos): G. 19.433.570
* Jennifer Zelada, Cinthia Facciuto, Héctor Riveros: cada uno con G. 19.433.570
* Pedro Martínez, en Ciberseguridad, con G. 19.433.670
* Fernando Mancía, en Gobierno Electrónico, con G. 19.733.570
* Juan Ahrens, director de Infraestructura y Conectividad: G. 19.733.570
* Paola Vargas, en Asuntos Internos y Anticorrupción: G. 17.846.790
* Sonia Ramos, Asesoría Jurídica: G. 21.096.660
* Guillermo Grance, vocero presidencial: G. 21.096.660
En total, sumando los sueldos de los funcionarios mencionados, el Mitic desembolsa mensualmente G. 361.113.489, lo que equivale a unos USD 48.000 al cambio actual. En un país con elevados índices de informalidad y precariedad laboral, esta cifra resulta más que escandalosa.

Instituciones hackeadas, soberanía digital comprometida
Lo más preocupante es que este gasto millonario no se ve reflejado en una infraestructura digital sólida o segura. En lo que va del año, múltiples sitios del Estado han sido sistemáticamente vulnerados por grupos de ciberdelincuentes.
Uno de los casos más recientes fue el del Tribunal Electoral Partidario (TEP) de la Asociación Nacional Republicana (ANR), cuya página web fue hackeada por el grupo "Cyber Team", el mismo que ya había atacado anteriormente a varias instituciones públicas. Con total descaro, los hackers ironizaron sobre la gestión de Mitic, afirmando: "La seguridad sigue siendo excelente en nuestra opinión. ¡Risa!".
Este incidente se suma a una larga lista de vulneraciones:
* En tan solo una semana, 9 entes estatales fueron comprometidos.
* La plataforma de salud, sitios de municipios, portales judiciales, e incluso sitios de educación fueron afectados.
* Hasta la página de Presidencia estuvo caída por horas tras ataques coordinados.
Peña reconoce la debilidad, pero persiste el modelo
El propio presidente de la República, Santiago Peña, ha reconocido públicamente que los mecanismos de defensa tecnológica del país no están a la altura del desafío. No obstante, el Gobierno ha optado por mantener intacta la estructura del MITIC, que hasta ahora no ha logrado evitar ni contener estas intrusiones reiteradas.
Peña incluso llegó a afirmar que el problema de los ciberataques "es más cultural que tecnológico", en un intento de minimizar la gravedad estructural que atraviesa la seguridad informática nacional.
¿Dónde están los resultados?
Mientras el Mitic sigue pagando salarios millonarios a sus funcionarios, los contribuyentes deben lidiar con un sistema estatal frágil, donde sus datos personales están en constante riesgo de ser expuestos o robados. La supuesta "soberanía digital" que debería encabezar esta institución parece más una declaración vacía que una política pública efectiva.
En lugar de fortalecerse la defensa cibernética, el país queda cada vez más expuesto. Y lo peor: con recursos estatales destinados a sueldos de lujo que no muestran retorno en resultados concretos ni soluciones tangibles.
Villate se defiende: "Mi gestión es excelente"
El ministro Gustavo Villate acudió a la Cámara de Senadores el pasado jueves, en medio de la creciente preocupación ciudadana por la ola de hackeos a entes del Estado.
Consultado por la prensa, Villate intentó minimizar los cuestionamientos de la senadora Celeste Amarilla, quien lo tildó de "uno de los peores ministros del Gobierno de Santiago Peña". "Es su opinión. Cada uno decide si creerle o no", respondió.
Lejos de reconocer errores o asumir algún grado de responsabilidad por la crisis digital, Villate afirmó: "Mi gestión es excelente, desde mi punto de vista. Eso no significa que los resultados se vayan a reflejar en este momento. Se van a reflejar en la medida que vayamos tomando y mostrando los resultados de las diferentes digitalizaciones del Estado".
El ministro además deslindó su responsabilidad directa, al afirmar que la implementación efectiva de la digitalización depende de cada institución y de su voluntad de ejecución. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con una situación cada vez más alarmante: la ciberseguridad estatal está bajo constante amenaza y la población paraguaya sigue expuesta, sin que se perciban avances reales en la materia.



