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Alliana plantea a Brasil la restitución del Cañón Cristiano tras la polémica por los dichos de Lula

El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, quien ejerce temporalmente la Presidencia debido al viaje oficial de Santiago Peña, reaccionó a la controversia generada por las recientes declaraciones del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y sostuvo que un gesto concreto para contribuir a la reconciliación histórica sería la devolución al Paraguay del Cañón Cristiano, además de documentos y otras piezas patrimoniales llevadas al Brasil tras la Guerra de la Triple Alianza.
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A través de una publicación en sus redes sociales, Alliana recordó las consecuencias que dejó el conflicto bélico para el país y afirmó que aquella contienda representó uno de los episodios más trágicos de la historia nacional. Señaló que la guerra provocó una devastación humana y material de enormes proporciones y sostuvo que ese pasado debe ser abordado con honestidad histórica.

El vicepresidente manifestó que la restitución del emblemático cañón, junto con archivos y reliquias históricas paraguayas que permanecen en territorio brasileño, constituiría una señal de buena voluntad y un acto de fraternidad entre ambos pueblos, contribuyendo a cerrar heridas que aún permanecen abiertas en la memoria colectiva.

Las expresiones de Alliana surgieron luego de que Lula, durante un acto oficial en Brasil, recordara que Paraguay inició la guerra al invadir territorio brasileño y utilizara ese antecedente para defender la necesidad de fortalecer la capacidad militar de su país. El mandatario brasileño argumentó que los conflictos pueden surgir de manera inesperada y sostuvo que por esa razón es necesario mantener unas Fuerzas Armadas preparadas para proteger el territorio nacional.

Las afirmaciones del jefe de Estado brasileño generaron una amplia reacción en Paraguay. Legisladores de distintos sectores políticos, historiadores y referentes de la sociedad civil cuestionaron la interpretación realizada por Lula y advirtieron sobre la sensibilidad que representa la Guerra de la Triple Alianza para la historia paraguaya.

Mientras aumentaban los pronunciamientos, el Gobierno paraguayo mantenía una postura de cautela. El presidente Santiago Peña, quien se encuentra en Perú para participar de la ceremonia de investidura de Keiko Fujimori y posteriormente cumplirá una visita oficial a Ecuador, no emitió declaraciones públicas sobre la controversia. Tampoco la Cancillería Nacional había informado, hasta ese momento, la adopción de alguna medida diplomática o un pronunciamiento oficial respecto a las expresiones del mandatario brasileño.

La ausencia de una reacción institucional alimentó cuestionamientos desde distintos sectores políticos, que reclamaron una respuesta del Poder Ejecutivo frente a un asunto considerado de alta sensibilidad para la memoria histórica del Paraguay.

En los últimos días, tanto el presidente del Congreso, Basilio Núñez, como el titular de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, además de dirigentes de la oposición e investigadores especializados en historia, expresaron su rechazo a las declaraciones de Lula. Varios de ellos sostuvieron que el origen de la Guerra de la Triple Alianza no puede analizarse de manera aislada y recordaron el contexto político y militar previo al estallido del conflicto, marcado por la intervención del Imperio del Brasil en Uruguay y las tensiones existentes en la región.