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Alliana gobierna en la crisis mientras Peña mira desde afuera

En medio de la mayor tensión política por la reforma de la Caja Fiscal y las masivas movilizaciones en Asunción, el vicepresidente asumió mayor visibilidad y presencia en la gestión del conflicto, incluso con el presidente ya en territorio nacional, marcando un contraste evidente en el liderazgo del Ejecutivo.

15 Febrero de 2026
15 Febrero de 2026
Pedro Alliana estuvo presente en el Congreso.
Pedro Alliana estuvo presente en el Congreso. Web.

En una de las jornadas más agitadas de los último tiempo, el vicepresidente Pedro Alliana terminó ocupando el centro de la escena política ante la ausencia del presidente Santiago Peña, en medio de una masiva movilización en el microcentro de Asunción contra la reforma de la Caja Fiscal. La convocatoria reunió a docentes y otros sectores afectados que cuestionan la rapidez con la que el oficialismo impulsa los cambios al sistema jubilatorio, advirtiendo sobre el impacto directo en miles de trabajadores.

Mientras las calles se llenaban de manifestantes y el clima político se tornaba cada vez más tenso, Alliana apareció para contener la situación y dialogar con algunos referentes, en un intento por descomprimir el malestar creciente. Su presencia contrastó con la del jefe de Estado, quien regresó recientemente de una gira por los Emiratos Árabes Unidos, donde mantuvo reuniones vinculadas al proyecto del Tren de Cercanías.

El plan ferroviario, que volvió a reformularse tras el fallido acuerdo anterior con el consorcio coreano, ahora se menciona bajo un esquema que involucraría capitales emiratíes y participación de la empresa Etihad, con fabricación tercerizada en plantas europeas. Sin embargo, aún no se conocen detalles definitivos sobre el trazado ni el costo global de la obra, aspectos que en el pasado fueron determinantes para que iniciativas similares quedaran truncas desde las primeras negociaciones iniciadas en 2010.

La coincidencia entre la discusión acelerada de la Caja Fiscal y el impulso a un megaproyecto de infraestructura generó críticas de sectores que consideran que el Gobierno prioriza acuerdos internacionales mientras la coyuntura interna se agrava. A la polémica por la reforma previsional se suman cuestionamientos sobre jubilaciones privilegiadas y el impacto fiscal de los cambios propuestos, en un contexto económico que ya muestra señales de tensión.

Durante la jornada de protesta, la falta de una intervención directa del presidente alimentó especulaciones sobre un eventual reordenamiento interno dentro del Ejecutivo. Dirigentes opositores y analistas interpretaron el protagonismo del vicepresidente como una señal de contención política ante el desgaste que provoca la reforma. Desde el entorno oficialista, en tanto, minimizaron cualquier versión de crisis institucional y aseguraron que el mandatario mantiene el control de la agenda.

La imagen de un presidente enfocado en gestiones en el exterior mientras se multiplican los reclamos en el ámbito local fue uno de los ejes más repetidos por los manifestantes. Para los gremios movilizados, la discusión no es solo técnica sino profundamente política, y exige señales claras de conducción en un momento de alta sensibilidad social.

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