Proyecto de reducción de carga horaria

40 horas laborales: ¿Paraguay está listo para trabajar menos?

Esta medida, impulsada por el senador José Oviedo (Yo Creo), ha generado reacciones diversas entre legisladores, gremios empresariales y sectores sociales, que ponen sobre la mesa temas estructurales como la productividad, el empleo informal y las condiciones de transporte y salud.
Debaten reducción de la carga horaria laboral. Web.

En una audiencia pública convocada en la sede del Congreso Nacional, se desató un intenso debate sobre el proyecto de ley que propone recortar de 48 a 40 las horas laborales semanales en el ámbito privado. 

En entrevista con El Nacional, el senador Oviedo explicó que la idea de reducir la carga horaria surgió en el contexto de la discusión sobre la ley de carrera del servicio civil. 

Según él, esta iniciativa responde a una tendencia internacional que busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores sin afectar la rentabilidad de las empresas. 

"En muchos países, tanto empleadores como empleados han reportado beneficios tras la disminución de la jornada laboral", sostuvo el legislador.

Asimismo, subrayó la necesidad de atacar problemas estructurales como el alto índice de informalidad y los servicios deficientes en transporte público y atención médica. 

Para el proyectista, sin mejoras en estos sectores, cualquier avance en materia laboral será insuficiente.

Datos regionales y la productividad como piedra angular del debate

A su vez, el senador independiente Ignacio Iramain aportó cifras que evidencian la desactualización del régimen laboral paraguayo. Señaló que Paraguay, junto con México, Bolivia, Perú y Costa Rica, todavía mantiene jornadas de 48 horas semanales, a contramano de otros países que ya han optado por esquemas más flexibles.

Sin embargo, Iramain alertó sobre un punto crítico: la baja productividad nacional. "Nuestro país se encuentra entre los más rezagados de América Latina y el mundo en cuanto a productividad. La inversión en tecnología es mínima, y apenas representamos el 0,004% del PIB en este rubro, cuando el promedio regional se ubica en 2,6%", remarcó.

En ese sentido, advirtió que antes de tomar una decisión como la reducción de la jornada, es necesario evaluar con objetividad la capacidad del país para sostener ese cambio.

El espejo del sector público y el caso del personal de blanco

El parlamentario también trajo a colación las notorias diferencias en el régimen laboral dentro del sector público. Hizo mención especial a la Ley de Enfermería, que establece un máximo de 30 horas semanales para enfermeras y enfermeros, con una remuneración mensual de G. 4 millones, monto superior al salario mínimo.

A modo de contraste, destacó que los médicos pueden acumular hasta tres vínculos laborales de 12 horas cada uno, totalizando 36 horas semanales. Además, remarcó que la mayoría de los funcionarios públicos trabajan entre 30 y 35 horas, mientras que el sector privado -el que financia el aparato estatal mediante impuestos- sigue regido por una jornada de 48 horas. "Lo justo sería nivelar las cargas: o se incrementa la jornada pública o se reduce la del sector privado", enfatizó Iramain.

Críticas del sector empresarial: riesgo de aumento de precios

Desde el ámbito empresarial, las opiniones no fueron favorables. Eugenio Caje, representante de la Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay (Asimcopar), manifestó su preocupación por el impacto económico de la propuesta. "Este proyecto no contempla el aumento en los costos operativos que derivaría en una inevitable suba de precios. Lo que se necesita son medidas que promuevan la inversión, no que la desincentiven", expresó.

A su turno, Guillermina Coronel, titular de Asomipymes, cuestionó la viabilidad de aplicar la reducción horaria a los trabajadores informales y comerciantes, como los del Mercado 4. "En lugar de reducir horas, deberíamos trabajar más por el país para mejorar nuestra productividad", sentenció.

Ausencia de los trabajadores en el debate

Uno de los aspectos más llamativos del encuentro fue la ausencia de sindicatos y centrales obreras. Pese a que fueron invitados, no acudieron al llamado del senador Oviedo, quien lamentó la falta de participación del sector más directamente implicado. Aun así, el legislador reafirmó que la propuesta se alinea con las políticas laborales que están siendo adoptadas en otras partes del mundo.

Detalles del proyecto: qué cambios propone

El proyecto de ley incluye una serie de modificaciones al régimen laboral vigente. En primer lugar, se propone reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas. Se mantiene la exclusión de ciertos sectores como gerentes, comisionistas, vigilantes y serenos, pero se estipula que deberán percibir pagos adicionales por las horas extras sin recargo.

Además, se contempla la posibilidad de redistribuir las 40 horas semanales, de forma que los empleados puedan tener medio día o un día completo de descanso los sábados, siempre que exista acuerdo con el empleador.

También se incorpora al régimen a las trabajadoras domésticas, estableciendo para ellas un horario de 6 horas y 40 minutos diarias (40 horas semanales) en turnos diurnos, y de 6 horas diarias (36 horas semanales) en turnos nocturnos.

Una discusión que apenas comienza

La iniciativa de reducir la jornada laboral no solo pone en cuestión la duración del trabajo semanal, sino que abre el debate sobre un modelo económico más inclusivo, justo y eficiente. Entre las posiciones encontradas de los sectores políticos y empresariales, se vislumbra la necesidad de revisar las condiciones estructurales del país para garantizar que un cambio de esta naturaleza no solo sea viable, sino beneficioso para todos los actores sociales.

El Congreso se encuentra ahora ante un dilema de fondo: modernizar la legislación laboral sin poner en riesgo la sostenibilidad económica. Mientras tanto, la ciudadanía sigue esperando una reforma que equilibre la balanza entre el derecho al descanso y la necesidad de progreso.