Análisis

El arte de no tomarse nada personal: Aprendiendo a afrontar mi ansiedad frente a las críticas

El hábito matutino que ayuda a controlar la ansiedad. Referencial.

Vivimos hiperconectados, expuestos y, por ende, más bajo la lupa que nunca. Ya sea por un comentario en redes sociales, una devolución en el trabajo o una mirada de desaprobación familiar, la crítica ajena suele calar hondo. A veces, tanto que nos paraliza.

Cuando hacemos referencias a situaciones percibidas como peligrosas o amenazantes, estas pueden aludirse a experiencias de rechazos, criticas, desaprobaciones de los demás o bien, a experiencias de errores en nuestro desempeño, lo que amenaza la valía de las personas con ansiedad. A este tipo de ansiedad la llamamos Ansiedad del Ego o Ansiedad del Yo. Otro tipo de ansiedad es el que surge cuando la amenaza de las personas es experimentar intensa incomodidad, malestar o ansiedad en sí. A esta la llamamos ansiedad por incomodidad. Por otro lado, cuando nuestra ansiedad está asociado a nuestro desempeño o rendimiento, las personas suelen creer que un posible error o fracaso es señal de que las personas son menos valiosas, inútiles e incompetentes. 

A diferencia de la ansiedad común (que surge cuando nos incomoda una situación o el entorno), la ansiedad del ego se activa cuando sentimos que nuestro valor como personas está en juego.

Cuando alguien nos critica o nos rechaza, nuestro cerebro no solo procesa un "te equivocaste en esto". Lo traduce automáticamente en un diálogo interno mucho más destructivo: "Si fallé, soy un inútil", o "Si no les gusto, no valgo nada". El error o la desaprobación se convierten, erróneamente, en la definición de nuestra identidad.

El peligro de la parálisis: Para evitar esa dolorosa herida al ego, muchas veces elegimos el peor camino: dejar de hacer. No mostrar lo que escribimos, no postularnos a ese puesto, no dar nuestra opinión. Pero como bien señalan los terapeutas, no hacer las cosas por temor a la crítica ya es una forma de fallar por adelantado.

Con el objetivo de afrontar los sentimientos de ansiedad frente a la crítica o rechazo, es importante tomar en cuenta algunas ideas racionales y realistas: 

  • La crítica es solo una opinión, no un veredicto: Lo que otra persona dice de vos habla más de sus propios gustos, filtros y estados de ánimo que de tu realidad.
  • No somos "monedita de oro": Es matemáticamente imposible agradarle a todo el mundo. Las personas somos diferentes, tenemos gustos distintos y pretender la aceptación unánime no es realista.
  • Tu valor es fijo, tus conductas son variables: Cometer un error te convierte en un ser humano falible, no en una persona menos valiosa. El valor humano no sube ni baja según el último like o el último reproche.
  • La desaprobación es incómoda, pero tolerable: Que a alguien no le guste lo que hacés genera un sabor amargo, es verdad. Pero es una incomodidad perfectamente tolerable; no es el fin del mundo.
  • El rechazo puede ser un maestro: Si nos animamos a bajar la guardia del ego, de una crítica podemos aprender algo útil. Y si la crítica es destructiva o infundada, simplemente se descarta. El aprendizaje es el verdadero camino al éxito.

La próxima vez que sientas esa puntada en el estómago ante un comentario ajeno, frena un segundo y pregúntate: ¿Está en riesgo mi seguridad real o solo está sufriendo mi ego?

Equivocarse es parte del juego de estar vivos. Separar lo que haces de lo que sos es el primer paso para caminar más livianos, más libres y, sobre todo, mucho menos ansiosos.