Démosle oportunidad al cambio

Démosle oportunidad al cambio

Quienes peinamos canas democráticas desde las luchas antes del '89 y después de 34 años posteriores de transición interminable hacia la democracia, con equidad, esa que nunca llegó; nosotros, los de entonces, votamos por ese cambio que signifique ALTERNANCIA hacia un horizonte de otro futuro para el Paraguay.

Nuestra generación de lucha ha sido muy generosa. Fuimos calladitos y disciplinados cuando la candidatura de Andrés Rodríguez, el que hizo el golpe según su proclama "por la unificación del Partido Colorado", que desde entonces ya era un partido fragmentado por ambiciones caninas de una facción y otra. Y los ciudadanos pacíficos promovimos unas elecciones a tres meses del golpe contra el militar colorado, como si esas elecciones tuvieran algún viso de equidad. Por supuesto, ganó Rodríguez.

Y así, sucesivamente, disciplinados, aceptamos los desmanes de la cúpula colorada en elecciones, como cuando Caballero Vargas no impugnó los comicios la vez que Lino Oviedo arengó a las tropas militares y los envió a sus casas campesinas a que ellos y sus familias votasen por el candidato del Partido Colorado.

Era de Wasmosy y los barones de Itaipú. Sabemos hoy que fue el robo más descarado que figura en los libros Récord Guinness (ABC Color 23/04/23, artículo de Miguel Carter).

Luego, "Tu voto vale doble", otra estrategia electoral perversa que concluyó con el asesinato del vicepresidente Argaña, el Marzo Paraguayo y la muerte, sin justicia hasta hoy, de más de una decena de jóvenes.

Y el pueblo paraguayo, en mayoría silencioso, siempre respetuoso de las leyes de la democracia, esperó y esperó paciente que la democracia se convierta alguna vez en mayor equidad y justicia social para la mayoría en el Paraguay y no sea solo el botín de la élite colorada atenazada al poder de los altos cargos públicos.

Luego, Nicanor fue más o menos bien hasta que su desmedida ambición de tendota lo llevó a pretender la reelección. Este país es pacífico, pero no imbécil; le costó muy caro al "mariscal de la derrota" esta movida. Masiva y contundentemente, el pueblo eligió a Fernando Lugo.

Fernando Lugo, con su santa paciencia de obispo, no hizo pronto los cambios que el Paraguay necesitaba, pues quiso congeniar con tirios y troyanos y permitió que las fuerzas reaccionarias a cambios profundos de privilegios e intereses en Paraguay, se fortalecieran. Hacia el cuarto año de la Asociación Patriótica para el Cambio, cuando empezaban cambios más cualitativos de mensura y legalización de latifundios y afines, catastro y pagos de impuestos a latifundistas, el emergente Horacio Cartes con sus esbirros de la mafia negra oculta en Curuguaty, desataron esa tragedia asesina que desestabilizó al presidente Lugo y reunió a la entonces oposición parlamentaria a perpetrar un juicio político exprés y, en menos de 24 horas, dar un golpe al gobierno legítimamente constituido, elegido y de exitosa gestión en su momento.

Pero en el Paraguay somos expertos en destruir procesos que funcionan para volver a andar para atrás, como el cangrejo.

La década perdida

Entonces llegó la década perdida. El Partido Colorado, movido ya por los hilos de Horacio Cartes, quien compró la ANR como antes Tabesa, pero con mayor rédito, buscó volver al poder en Paraguay.

Para el 2013, el empresario Cartes, candidato afiliado pyahu de la ANR -como Judas, había comprado la ANR por 30 denarios-, se alzaría fácil al poder. Máxime luego del "accidente" inexplicable de su único adversario, Lino Oviedo, el hombre que sabía de todas sus trapisondas (del que fuera aviador de los aviones del Fahd Jamil en Pedro Juan Caballero en tiempos del asesinato del ilustre periodista Santiago Leguizamón), hecho que se perpetró días antes de las elecciones.

Decíamos en el 2013, que a HC -una vez desaparecido su archivo secreto: Oviedo-, le fue fácil alzarse con las elecciones de ese año. Todo fue cuestión de mostrar que el poder del dinero non sancto, o dinero sucio, con la compra del partido, en elecciones de jueces, fiscales, magistrados y legisladores, era fácil y rentable en política.

Tampoco entonces este mi pueblo tan paciente y esperanzado tuvo respuestas. Votó y esperó un país prometido por el neoestadista y se fue dando cuenta de que solo había votado por un PATRÓN, y uno de los peores, sin más leyes que su propio autoritarismo y narcisismo de rico petulante con dinero fácil.

En fin, mi país se convirtió en el escenario de una de las tantas series de Netflix pagadas por narcos. Pero mucho peor que la ficción, pues fuimos espectadores y víctimas de la construcción de un narcoestado y de la libre circulación de la droga en todos los barrios de Asunción y en el país, como si Paraguay fuese un corredor libre para el narcotráfico de la región y el lavado.

Efraín fragua un escudo contra la mafia

En el 2018, Efraín Alegre y el Frente Guasu, en compañía de Leo Rubín, intentaron ganar las elecciones sin dinero, con poca estructura electoral, pero con mucha alegría e igual mística.

Se trabajó mucho, como hormigas, para lograr la alternancia, pero el Día D de nuevo corrió mucho dinero, papeletas perdidas por los rincones, votos escondidos, y sin dinero ni estructura, la chapa Alegre-Rubín (supuestamente) perdió por apenas 3 % de los votos que no daban la suma ni de 80.000 votos.

Aún no sé por qué nos fuimos resignados a nuestras casas luego de esos resultados, a todas luces nada limpios y menos convincentes.

Efraín, perseverante, empecinado, fuerte en sus convicciones, fue a su casa, al partido, a las calles, y decidió seguir luchando ¡cinco años! para volver por la vía de las elecciones, dar el golpe de timón y candidatarse ahora en el 2023.

En el entretiempo agitado pasaron muchas cosas, pero la más oscura y luctuosa de todas fue el intento de meter la reelección vía enmienda y se produjo la quema del edificio del Congreso, el asalto escandaloso al local del PLRA y el asesinato del joven dirigente Rodrigo Quintana, por quien aún se clama justicia.

Para detener el avance de Efraín en su intención de postularse en las elecciones del 2023, el sistema judicial y la Fiscalía, cómplices del "patrón", lo imputaron, y el mismo se presentó a la prisión donde el sistema judicial lo mantuvo encarcelado por varios meses.

A Efraín no le tembló el ánimo y siguió perseverante en su afán de correr la carrera hasta la meta que se cierra el 30 de abril, elecciones y decisión ciudadana mediante.

Reconozco que su carácter es admirable. Su tesitura tenaz (me dicen que es hijo de vascos y entonces puedo entenderlo) y espíritu de lucha siguen inquebrantables.

En este país donde la mayoría de los dirigentes acceden a los cargos por padrinazgos de caudillos de poder e influencia, la fuerza y capacidad de lucha de Efraín Alegre para sobrellevar los obstáculos que tuvo que sortear, ¡hasta en su propio partido!, con un status quo que lo quiso comer vivo, creo que lo vuelve un guerrero con un liderazgo con el que pocos se atrevieron a luchar en el Paraguay y conducir a la Concertación y al pueblo paraguayo por el camino del CAMBIO que vislumbramos a días del 30 de abril.

La Concertación es el instrumento de cambio y reconstrucción de un nuevo Estado y sociedad, que lleva a Efraín Alegre a conducir al país a esta nueva batalla electoral con el ejército entusiasta de la gente decente de este país, con las mujeres y los jóvenes que merecemos un horizonte mejor para nuestras vidas.

Este cambio no será fácil, la mafia no se va por voluntad propia ni por la vía de las urnas, pero el primer paso para el cambio será darle tu voto a la Concertación y con ello le das una chance a la paz y el camino limpio en Paraguay.

¡Yo votaré para que vuelva el tekoporã al Paraguay!

¡Viva el Paraguay libre de mafias!

¡Viva el Paraguay libre!

¡Viva el cambio!