12 de octubre de 1492: el (des)cubrimiento de América

12 de octubre de 1492: el (des)cubrimiento de América

Según el escritor colombiano Germán de Arciniegas, en 1492 comenzó el dilatado proceso del “cubrimiento” de América. Como nos recuerda Leandro Prieto Yegros en su prólogo de 'El milagro americano' de Natalicio González, varios siglos de colonización tuvieron el efecto de europeizar al nuevo continente. Sin embargo, muy pocos autores recuerdan que también hubo una americanización de Europa, a lo que Natalicio llama poética y místicamente “el hechizo americano”.

Poco o nada se cuenta sobre el impacto de la música amerindia en las cortes europeas. Pocos saben que fue Hernán Cortés quien introdujo los bailes áulicos a su regreso. La zarabanda se desarrolla en España con las castañuelas y con cierta influencia árabe, pero tiene su origen en América Central. Se lo menciona por primera vez en un poema escrito en Panamá por Fernando de Guzmán Mejía, en 1539. También el jesuita Juan de Mariana menciona al baile escandaloso en su Tratado contra los juegos públicos, 1609.

Montaigne narra en su ensayo sobre 'Los Caníbales' de cómo, en 1550, un grupo de guaraníes Tupinambás deleitó a la corte francesa en Ruán e hizo que el rey pidiese que repitan la danza, y no en vano surgiría el ballet años más adelante en esa corte, haciendo al mismísimo Rey Sol danzar.Cada vez más, las investigaciones académicas sobre la música arrojan más descubrimientos como las que viene haciendo el Maestro Jordi Savall. El Renacimiento encontró nuevos tonos y nuevas melodías, a los que el Barroco le dio personalidad propia, incluso con géneros como la chacona.

En 1725, se repitió en cierta forma la hazaña en la corte de los guaraníes danzantes, pero esta vez con los indios illinois y el cacique Chicagou, que volvieron a impactar de tal manera, de modo a que Rameau incluyera su danza en su ópera Les indes galantes.

En la literatura, el hechizo americano llegó desde el inicio. Exploradores, cronistas y etnógrafos ganaron gran popularidad en las letras. Desde Colón, Vespucci, Cortés, Bernal Díaz, Hans Staden, Jean Lerý, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Gonzalo Fernández de Oviedo, Antonio de Herrera y hasta las mismas controversias de Fray Bartolomé de las Casas con Ginés de Sepúlveda, que dieron el verdadero origen al derecho internacional moderno con Francisco Vittoria. La proclama de Fray Bartolomé fue estrepitosa y fue la doctrina que triunfó: “todos los pueblos del mundo son hombres”.

No hay que olvidar que, si bien hubo abusos, la postura de la Reina Isabel, desde un inicio, fue la de respetar a los indios y considerarlos súbditos del Reino y, por ende, quedaron bajo su protección. El verdadero genocidio de indios se dio en la otra América, en la América anglosajona. Recién en el siglo XIX llegó esa influencia genocida al resto del continente con el nombre de 'civilización contra la barbarie'.

El Barroco consideró noble a la cultura amerindia y muy lejos de cubrirla, la descubrió con bríos para el mundo. No solo están Juan Ruíz de Alarcón y Corneille, pero también la pluma de Góngora, Calderón de la Barca y Lope de Vega; incluso se ve el hechizo americano magistralmente en 'La Tempestad' de Shakespeare. Ercilla glorifica al indio en La Araucana y Sor Juana Inés de la Cruz recoge el lenguaje mítico alegórico de los indios para presentarles el evangelio.

Del Barroco nos llegan canciones en el idioma de los indios. Del náhuatl aparecen villancicos como 'Xicochi Conetzi” o también el canto al dios “Itlazo Nantzine”; en el Virreinato del Perú se preserva en quechua el ritual formulario Hanaqpachap cussicuinin; en guaraní Tupasy Maria. Aparecieron por doquier diccionarios y textos de gramática de las lenguas amerindias y no todo tuvo el aire de desprecio a las supersticiones de Fray Diego de Landa, sino más bien admiración.

En 1492 comenzó no solo el descubrimiento de América, sino también su preservación, y hoy, gracias a ese descubrimiento tenemos, para memoria y recordación, archivos de muchas cosas que ya han desaparecido con el tiempo.

Se dice muy frívolamente que los españoles vinieron al Nuevo Mundo solo para rapiñarlo, y que, mientras los anglosajones llegaron con la Biblia, los conquistadores españoles llegaron con la cruz y la espada. Sin embargo, la misma arqueología cuenta otra historia que se ratifica con la demografía de la otra América.

En la América donde llegaron para “evangelizar” con la Biblia no quedan casi indios; sin embargo, en la otra América, la de la cruz y la espada, el mestizaje es lo más común. Igualmente, las lenguas amerindias no solo han sobrevivido, pero también se han incorporado en la cultura, en la que el guaraní es reina.

En las tierras de los anglosajones no queda ningún pedazo arqueológico de los primeros tiempos. De la mítica Jamestown y de la colonia perdida, solo nos queda la imaginación de los que las pintan inspirados en su imaginación. Pero en la otra América, la que supuestamente solo buscaba el oro y expoliar cuanto se podía, quedan como testimonios sólidos ante el tiempo, catedrales, universidades y pueblos exquisitamente ornamentados. Así, aunque la retórica anglosajona mienta, las piedras dicen con voz tenue una verdad innegable. Fue en la América anglosajona donde todo fue pasajero hasta que llegó el siglo XVIII.El 12 de octubre a nosotros nos toca celebrar el descubrimiento de América, una América que aprendió a hablar tanto en guaraní como en español; una América rica en cultura preservada gracias a las letras europeas.

El 12 de octubre nosotros celebramos no solo el descubrimiento de América, sino también el hechizo americano.