Vecinos denuncian que zona del Cementerio de la Recoleta se convirtió en vertedero clandestino
Vecinos del barrio Recoleta, en la capital, vienen denunciando desde hace meses una degradante situación: la zona trasera del Cementerio de la Recoleta —sobre calles como Prócer Molas y J. Eulogio Estigarribia— se ha convertido en un vertedero clandestino permanente, al que se arrojan residuos de todo tipo, incluidos desechos domiciliarios, ramas, restos de poda y hasta ataúdes abandonados sobre las veredas.
Los pobladores relatan que la basura y el mal olor son insoportables, con presencia frecuente de carritos y camiones de quienes depositan residuos en horas de la noche, lo que además entorpece el tránsito peatonal e incluso obliga a algunos a bajar a la calle para pasar, en un punto alternativo hacia la avenida Mariscal López.
La alarma crece porque no se trata de un problema nuevo: según los denunciantes, el lugar sufre esta condición desde hace al menos un año y medio, a pesar de múltiples reportes y fotografías enviadas a las autoridades correspondientes. Aun así, persiste la indiferencia: aseguran que las respuestas de la Municipalidad de Asunción son insuficientes o nulas.
El abandono del espacio no solo afecta la imagen del barrio —considerado históricamente patrimonial y de alto valor inmobiliario—, sino que representa un riesgo sanitario y de seguridad: la acumulación de residuos favorece la proliferación de alimañas, malos olores y pone en tela de juicio el respeto debido a un cementerio público, destinado al descanso de ciudadanos fallecidos.
En este contexto, los vecinos exigen con urgencia medidas concretas: limpieza permanente, vigilancia ciudadana, sanciones a quienes arrojen basura, y un plan municipal de mantenimiento del entorno del cementerio. Reclaman además que el Estado —local o nacional— reconozca este foco de degrado urbano como un asunto prioritario de salud pública y bienestar comunitario.