Intervención de la Plaza Uruguaya genera inquietud por falta de información sobre el proyecto
Las obras de revitalización de la Plaza Uruguaya, uno de los espacios públicos más tradicionales del centro de Asunción, comenzaron a generar cuestionamientos entre vecinos y usuarios habituales del lugar, quienes reclaman mayor transparencia sobre el alcance del proyecto y las intervenciones previstas en el área verde.
La principal preocupación gira en torno a la posible tala de 37 árboles contemplada en un informe técnico elaborado por la empresa contratista. Los vecinos sostienen que no fueron informados oportunamente sobre esta posibilidad y temen que la intervención reduzca significativamente las áreas verdes de la plaza, uno de los pocos pulmones naturales del microcentro capitalino.
Desde el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) señalaron que la eventual remoción de ejemplares arbóreos aún no fue autorizada y que el informe fitosanitario se encuentra en evaluación. Las autoridades aseguraron que la prioridad es preservar la mayor cantidad posible de árboles y que solo serían retirados aquellos que representen un riesgo para la seguridad de los usuarios debido a su estado sanitario.
El proyecto forma parte del Programa de Resiliencia Urbana y contempla la renovación integral de senderos, mobiliario urbano, iluminación, espacios recreativos, áreas infantiles y sanitarios, además de mejoras en accesibilidad y paisajismo. Según el MOPC, la intervención busca recuperar el valor patrimonial de la Plaza Uruguaya sin afectar su identidad histórica y ambiental.
Sin embargo, durante una reunión mantenida en el lugar, los vecinos rechazaron la versión oficial de que existieron instancias de socialización del proyecto. Afirmaron que nunca fueron convocados de manera efectiva y que recién conocieron la magnitud de las obras tras difundirse la información sobre la eventual tala de árboles. También solicitaron acceder al diseño ejecutivo para conocer cómo quedará configurado el espacio una vez concluidos los trabajos.
La controversia vuelve a poner sobre la mesa el desafío de compatibilizar los procesos de renovación urbana con la preservación del patrimonio ambiental y la participación ciudadana. Para los residentes, más allá de la necesidad de modernizar la plaza, resulta fundamental que las intervenciones sean comunicadas con claridad y que las decisiones sobre un espacio público emblemático sean consensuadas con quienes lo utilizan diariamente.