Anastasio Somoza Debayle, último representante de la dinastía que gobernó Nicaragua por más de cuatro décadas, fue asesinado el 17 de septiembre de 1980 en Asunción, donde residía exiliado tras ser derrocado por la Revolución Sandinista. Tenía 54 años.
La operación, conocida como "Operación Reptil", fue ejecutada por un comando de siete guerrilleros —cuatro hombres y tres mujeres— pertenecientes al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) argentino, bajo el mando del revolucionario Enrique Haroldo Gorriarán Merlo.
Los atacantes estudiaron minuciosamente los movimientos de Somoza. El día señalado, a las 10:10, recibieron la señal de un miembro del grupo que se hacía pasar por vendedor de diarios. Cuando el dictador salió en su Mercedes Benz por la avenida Generalísimo Franco —hoy avenida España—, fue emboscado con fusiles M-16 y un lanzacohetes RPG-2.
La explosión destrozó el vehículo y mató a Somoza junto con su chofer, César Gallardo, y su asesor financiero, el italo-estadounidense Joseph Baittiner. Sus cuerpos quedaron carbonizados; la identificación del dictador se realizó a través de sus pies, según confirmaron los forenses paraguayos.
Uno de los guerrilleros justificó el atentado con una frase que dio la vuelta al mundo: "No podemos tolerar la existencia de playboys millonarios mientras miles de latinoamericanos mueren de hambre. Estamos perfectamente dispuestos a dar nuestras vidas por esta causa".