Para los amantes de la pesca, Paraguay es un destino de primer nivel: sus ríos, lagos y represas ofrecen escenarios espectaculares para la pesca deportiva y recreativa, desde el dorado hasta el pacú.
En esta nota te contamos los mejores lugares para pescar, qué especies podés encontrar y cómo gestionar tu licencia legalmente para disfrutar sin preocupaciones.
1. La represa de Represa de Yacyretá
Ubicada en el departamento de Itapúa, es considerada uno de los puntos más productivos del país. La combinación de grandes volúmenes de agua y corrientes genera condiciones ideales para especies de porte. El dorado —emblema de la pesca deportiva—, el surubí y el pacú son algunos de los ejemplares más buscados en la zona.
La pesca embarcada es frecuente, especialmente en sectores donde la profundidad y el movimiento del agua favorecen la presencia de peces de mayor tamaño. Es clave informarse previamente sobre las áreas habilitadas y las recomendaciones de seguridad.

2. La represa de Represa de Itaipú
En Alto Paraná, esta represa ofrece extensas superficies de aguas más calmas, ideales tanto para pescadores experimentados como para quienes se inician. La variedad de ambientes permite encontrar surubí, pacú y diferentes tipos de bagres.
La amplitud del embalse obliga a planificar bien la jornada: conocer los accesos, consultar sobre permisos específicos en determinadas zonas y prever las condiciones climáticas son pasos fundamentales antes de embarcarse.
3. El imponente Río Paraguay
Columna vertebral del país, el río Paraguay ofrece innumerables puntos de pesca desde el norte chaqueño hasta el sur. En tramos como los de Concepción, el pique de dorados, bagres y armados atrae a pescadores durante buena parte del año.
Su extensión permite opciones diversas: pesca desde la costa, en pequeñas embarcaciones o con guías especializados en determinados sectores. La experiencia combina desafío deportivo y paisajes característicos del interior paraguayo.

4. El desafiante Río Paraná
Compartido con países vecinos, el Paraná es sinónimo de corrientes más fuertes y pesca exigente. Allí se encuentran dorados, surubíes y bogas, en escenarios donde las técnicas como el spinning o el trolling suelen dar buenos resultados.
La planificación es clave, sobre todo en lo que respecta a seguridad náutica y conocimiento del cauce. Es un destino elegido por quienes buscan una experiencia más intensa y ejemplares de buen tamaño.
5. La tranquilidad de la Laguna Ypoá
Para quienes prefieren un entorno más sereno, la Laguna Ypoá, entre los departamentos Central y Paraguarí, ofrece un paisaje de humedales y aguas más quietas. Allí se pueden capturar especies como tarariras, mojarras y bagres.
Es una alternativa interesante para pesca desde la orilla o en embarcaciones pequeñas, combinando naturaleza, observación de aves y jornadas familiares.
Licencia obligatoria
Más allá del destino elegido, hay una regla que rige en todo el país: para practicar pesca deportiva o recreativa se necesita licencia vigente del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES).
El trámite puede realizarse en la sede central del ministerio en Asunción, en sus oficinas regionales —como Pilar, Ayolas, Ciudad del Este, Encarnación, Coronel Oviedo y Concepción— o a través del sistema en línea habilitado por la institución.
Existen licencias anuales y también permisos ocasionales, por ejemplo para turistas o salidas de corta duración. En caso de utilizar embarcaciones, estas deben estar debidamente registradas y contar con la documentación correspondiente.
Pescar sin licencia puede derivar en multas, decomiso de equipos e incluso retención de embarcaciones, además de otras sanciones administrativas. A esto se suma la obligación de respetar los periodos de veda, las tallas mínimas y las artes de pesca permitidas.
La pesca, además de deporte y tradición, es un recurso natural que exige cuidado. Informarse antes de salir, cumplir con la normativa y practicar una captura responsable son condiciones básicas para que el próximo pique también esté asegurado.