Cuando hablamos de nuestra fauna y flora y sus problemas de conservación, podemos agruparlos en aquellos que son generalistas y están en varios tipos de hábitats diferentes, y aquéllos que son especializados y solo están en algunos hábitats muy particulares. Claro que, a la hora de hacer conservación, cuanto más especializados, más riesgos de desaparecer ya que dependen de un tipo de hábitat y no podrían irse a otro, en caso de que su hábitat desaparezca. Hay especies que son más plásticas y otras que son más vulnerable a los cambios. En este sentido, hoy quisiera hablar de una aves que parecen haber evolucionado para un tipo de hábitat muy particular, y no vamos a hablar de un ave que está solo en los pastizales o en el bosque, ni en el Chaco ni en los bosques de la región oriental, sino de un grupo de aves que habita un tipo de vegetación muy particular y que difícilmente la veamos fuera de este ambiente. También existen algunas que les gusta visitar estos ambientes y no necesariamente ser exclusivos de ellos, y este ambiente es el bambusal.Este tipo de vegetación que llama la atención por lo particular, son los bambusales o takuaty, de hecho, valga recordar que hay varias localidades con ese nombre, haciendo referencia a la presencia de los bambúes. Si bien los bambúes nos remontan a Asia, no debemos olvidar que en América Latina tenemos muchas especies de bambúes, con ciclos de vida muy complejos. La ciencia nos indica que las aves asociadas a los bambúes, lo hacen para alimentarse de insectos o de sus semillas o de una forma combinada. Llama la atención que algunos de estas especies de bambúes tienen ciclos de floración de 30 años, y los registros, por ejemplo, en Argentina del corbatita picudo (Sporophila falcirostris) coinciden tanto en tiempo como en espacio con las floraciones de los bambúes de Guadua (conocido como yatevo o takuarusu), si bien la especie es granívora y puede alimentarse de pequeñas semillas de takuarembo. En otro estudio, llevado a cabo en el Bosque Atlántico trinacional que incorpora a Paraguay, se vio que esta especie es nómade pero este nomadismo no está asociado a ningún factor que tenga que ver con la estacionalidad. Las aves permanecen mucho tiempo dependiendo de la cantidad de semillas y el registro de individuos aislados lejos de los bambúes se cree que se debe a individuos que están buscando otros parches de bambúes.Hay otras aves que le gustan meterse en los bambusales cuando evidentemente estos ambientes le ofrecen algo que comer, y es el caso del tiluchí estriado o takuari (Drymophila malura), y el takuari pyta o tiluchi rojizo o colorado (Drymophila rubricollis), y la reina mora enana o achi'ija (Amaurospiza moesta), tres pequeñas especies de aves, de entre 11 y 13 cm, que les gusta adentrarse en lo denso de los tacuarales en los bosques húmedos de la región oriental. Si bien los bambusales como ambiente tienen especies únicas, y por ello es importante conservarlos, también es cierto que otras especies lo usan esporádicamente, entonces, no sólo es necesario conservar el bambusal como formación aislada, pero también en el conjunto de ambientes en el que se encuentra, formando lo que llamamos “un mosaico” de ambientes.Los bambusales o tacuarales se nos presentan como grupos de cañas densas, casi únicas en cuanto a composición, tanto en forma aislada en los campos (normalmente no se han cortado luego del desmonte) o dentro de los bosques, también muy asociados a las márgenes de los cursos de agua, tanto arroyos como ríos. Ahora debemos aprender a mirar mejor a estos ambientes tan únicos, ya que allí hay aves que están especializadas en estas formaciones vegetales.Se agradece el apoyo e inspiración de Luis Doldán, como así también de sus fotos y las de José Maria Paredes.
17 Julio de 2022
17 Julio de 2022