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Stephie Bogado Tervit: del Club Olimpia al rescate de animales, sus motores vitales

Martín Ramírez Machuca
por Martín Ramírez Machuca 27 Julio de 2025
27 Julio de 2025
Stephie Bogado Tervit, psicóloga.
Stephie Bogado Tervit, psicóloga. Foto: Gentileza.

En un mundo cada vez más globalizado y profundamente influenciado por la inteligencia artificial —que, en muchos casos, ha comenzado a atrofiar nuestra capacidad de pensar y razonar— nos vamos alejando progresivamente de la realidad y de las personas de carne y hueso.

De esta vorágine emerge una figura luminosa que nada a contracorriente: Stephie Bogado Tervit, psicóloga de profesión, fanática del Club Olimpia y rescatista incansable de animales abandonados. En su sangre laten dos pasiones que la mueven y definen: el amor por su club y su compromiso con los animales.

El Nacional tuvo la oportunidad de entrevistar a Stephie, quien accedió con calidez y sinceridad, para que los lectores puedan conocer más sobre su historia y, si así lo desean, apoyarla en su noble y altruista labor.

Para los lectores del diario, y para que te conozcan mejor: ¿quién es Stephie?, ¿qué formación tenés y qué otros datos considerás relevantes?
—Soy una mujer libre, independiente, voluntariosa, muy directa, sincera y transparente. No me gustan las cosas vai vai ni mal hechas. Soy apasionada cuando algo importante depende de mí. EXA SANTA MARTA, promo 2006 —a mucha honra— y psicóloga egresada de la Universidad Católica de Asunción. Amante de los animales, la lectura, la música y profundamente enamorada de mi Club Olimpia: estoy en las buenas, en las malas y en las peores. Olimpia me hace enojar, pero igual estoy firme. 

Desde chica rescato animales. Siempre volvía a casa con algún perrito. Desde 2013 lo hago a puro pulmón: si encontraba un gatito, lo llevaba a casa o a la veterinaria si estaba enfermo, lo curaba y le buscaba hogar. Todo solventado con mis recursos. Usé siempre mis redes para encontrar adoptantes responsables.
En 2018, tras un video viral, comencé a ganar notoriedad en X (antes Twitter). Desde entonces comparto todo el proceso de mis rescates: el día del hallazgo, tratamientos, recuperación, adopción y seguimiento con las familias.

¿Cómo nació ese fervor casi religioso por la casaca del Club Olimpia?
—Soy olimpista desde la cuna. En mi familia soy la única: mi papá es nacionalófilo, mi mamá y hermana son cerristas. Me contaron que un tío, muy cercano a la familia, me cantaba cuando era bebé: "¡OPA, OPA, OPA, OLIMPIA TIENE COPA Y NADIE SE LA TOCA!" 

De niña, todos mis vecinitos eran olimpistas y jugábamos partidos en la calle. Al mudarme, empecé a ir a la escuela con Don Piñánez, un chofer fanático, junto a sus hijas Ada y Lety. Gracias a ellos fui por primera vez a la cancha.
Ese día ganamos, y a la vuelta saqué mi bandera con orgullo... pero al pasar por la Chacarita, frente a San Felipe, me la robaron. Nunca lo superé. Después compré otra, con el autógrafo del Loco González, mi ídolo. Esa no va más a la cancha, solo a los viajes internacionales. Se llama La Viajera y es campeona de una Libertadores. A la cancha llevo La Gloriosa, mi cábala. Y no puedo dejar de mencionar a mi mejor amigo Bernardo, que vive en un hogar. Ambos somos olimpistas fanáticos, ¡a muerte!

¿Qué representa para vos, como mujer, estar incondicionalmente junto al Club Olimpia?
—Es un orgullo inmenso. Demuestra que la pasión por el fútbol no es solo cosa de hombres. Cada día hay más mujeres que viven intensamente este deporte, como las chicas del equipo femenino de Olimpia, multicampeonas que defienden el escudo con alma.
Olimpia me enseñó a ser leal, a no abandonar. Y ese valor lo aplico en todos los aspectos de mi vida.

¿Cómo ves a tu club actualmente, con todos los problemas que enfrenta?
—Estamos pasando por una tormenta. Es una etapa muy difícil, pero Olimpia ya superó otras peores. Necesitamos unión, autocrítica y transparencia. Este club ha renacido muchas veces y volverá a hacerlo. Los verdaderos olimpistas sabemos que después de la oscuridad, siempre llega la gloria.

¿Qué debe hacer Olimpia para salir de la mala racha y volver a ser un ícono del fútbol paraguayo?
—Debe recuperar su esencia: humildad, disciplina y grandeza. Urge ordenar las finanzas, apostar a las divisiones inferiores, tener dirigentes que realmente amen al club, lo respeten y busquen la gloria.
Hay que volver a escuchar a los socios, a la hinchada. Olimpia no es solo copas: es alma, es mística. Y eso hay que reavivarlo desde adentro. La gloria no tiene precio.

Además de tu pasión por Olimpia, también sos rescatista de animales. ¿De dónde nace ese compromiso?
—Desde muy chica sentí una conexión especial con los animales. Nunca pude pasar de largo ante un perrito o gatito abandonado. 

Cuando quise ayudar más formalmente, escribí a rescatistas conocidas para ofrecerme, pero nadie me respondió. Entonces decidí actuar sola. Hoy, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras hay tanto sufrimiento animal. Siempre respondo mensajes, oriento, y jamás repito la indiferencia que viví. Me tomo esto muy en serio. Conozco mis límites, tengo mis reglas. Lo hago con amor y dedicación. Es mi misión.

¿Por qué creés que muchas personas no son responsables con sus mascotas?
—Por falta de educación familiar y escolar, por ausencia de empatía, por ignorancia y porque no hay consecuencias.
Faltan campañas masivas, buena comunicación sobre servicios gratuitos, y más compromiso ciudadano. Hay que dejar de mirar para otro lado.

Ser rescatista implica costos. ¿Cómo hacés para sobrellevarlos?
—Con mucho estrés y sacrificio. Pero me acuesto tranquila.
Ser conocida como olimpista en Twitter ayudó. Muchas personas colaboran. A veces cubro gastos con rifas, sorteos, postres solidarios... Me las ingenio. Lo importante es que lo hago por ellos, no por mí.

En 2024 fue nombrado Héctor Luis Rubín Ortiz como director de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal. ¿Mejoró la situación desde tu perspectiva?
—Desde mi experiencia, el bienestar animal en Paraguay no mejora solo por un director. Hay luchas de poder entre activistas que quieren el puesto y se dedican más a ensuciar que a trabajar.
El problema de fondo es que el paraguayo promedio es ignorante, cómodo, kaigue, quiere todo servido. Muchos ni saben que a machos también hay que esterilizar. Luego la solución para ellos es abandonar, envenenar o matar.
Y así, suba quien suba, esto seguirá igual si no cambia la mentalidad.
A Héctor lo apoyo. Me alegra ver a tantos perritos adoptados. Insisto: cuando hay unión, todo sale mejor.

¿Qué mensaje les darías a los hinchas de Olimpia y a los amantes de los animales?
—A los olimpistas: ¡no abandonen! Cumplan su cábala, vayan a la cancha. El que ama al club está siempre. Y cuando viajen, hablen de Olimpia: ganarán amigos. ¡Olimpia es grande a nivel mundial!
A quienes aman a los animales: gracias. Gracias por no ser indiferentes, por adoptar, por difundir. En este mundo tan cruel, lo que importa es actuar. 

Y para quienes encuentran un animalito: no miren para otro lado. Agárrenlo, llévenlo a la veterinaria, búsquenle hogar, suban la foto, pidan ayuda. No basta con sacar una foto y decir "allá hay un gato". Si se cruzó en tu camino, es porque te toca ser su ángel.

Correo electrónico del autor: [email protected]

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