NacionalesCentinela de ríos y lagunas

Sobre el gavilán de estero o taguato akâti, un elegante pescador de los humedales paraguayos

Este ejemplar surca con calma los humedales paraguayos, donde se convierte en un experto pescador y guardián del equilibrio natural. Su presencia en esteros y bañados revela la salud de los ecosistemas y la importancia de proteger estos paisajes para asegurar la biodiversidad y la vida silvestre.

21 Septiembre de 2025
21 Septiembre de 2025
Gavilán estero. Foto: Carlos Otega.
Gavilán estero. Foto: Carlos Otega. Foto: Carlos Otega.

Una de las tantas fotos que Tatiana Galluppi gentilmente me compartió, resultado de su último viaje por el Chaco, tenía que ver con el gavilán de estero o taguato akâti, a lo que yo siempre conocí como "águila pampa" cuando vivía y trabajaba en el Chaco Húmedo formoseño, y de hecho, una de las primeras palabras de mi hija mayor fue "aiapapa", ya que siempre le llamaba la atención esta rapaz muy tranquila y posada en los postes en plenos humedales o cerca de ellos. Así que estas fotos de Tatiana me trajeron muy bellos recuerdos de mis inicios en la profesión, tanto de biólogo como padre, también. Gracias a Tati por hacerme recordar esos bellos momentos. Y vamos a lo que me motivó a escribir hoy.

En los tranquilos paisajes del Chaco y los esteros del Paraguay, y de todo el Chaco en general (con Argentina y Bolivia), entre palmares, pastizales y espejos de agua, surca el cielo un ave de vuelo pausado y mirada intensa: el gavilán de estero o taguato akâti (taguató es el nombre para el águila, aguilucho o gavilán en guaraní, y akâti significa de cabeza blanca; akâ es cabeza y "ti" es la forma reducida de morotî [blanco]), técnicamente conocido como Busarellus nigrocollis. También conocido como "gavilán pescador", esta rapaz poco conocida se ha ganado un lugar especial entre los observadores de aves y amantes de la naturaleza por su comportamiento singular y su belleza serena; es muy tranquilo y posa sin distraerse por la presencia humana.

El taguato akâti o gavilán de estero habita en zonas bajas, cálidas y húmedas del país, especialmente en regiones del Chaco Húmedo, los esteros del Ñeembucú y otras áreas cercanas a cursos de agua permanentes. Es muy característico de los humedales, y prefiere vivir cerca de lagunas, ríos lentos y bañados, donde fácilmente encuentra su alimento y los árboles le ofrecen sitios ideales para posarse y anidar, también donde hay alambrados y postes, ya que suele posarse allí también.

A diferencia de otras aves rapaces que son definitivamente más agresivas, este gavilán de estero es conocido por su comportamiento tranquilo, manso y discreto. Suele verse solo o en pareja, pero muy rara vez en grupos. Es territorial, especialmente durante la temporada de cría, cuando defiende activamente su espacio cerca del agua.

Su nido es una estructura de palitos construida en lo alto de un árbol, a menudo sobre el agua o en zonas inundables. La hembra pone uno o dos huevos, y ambos padres participan en la incubación y el cuidado de los pichones.

Aunque no se considera una especie amenazada a nivel global, el gavilán de estero enfrenta riesgos en Paraguay y en otras partes de Sudamérica. La pérdida de hábitat por el drenaje de esteros, la deforestación y el uso de agrotóxicos afectan directamente a esta especie. La contaminación del agua también puede disminuir la cantidad de peces disponibles, su principal fuente de alimento. Por ello, la conservación de humedales como los de Ñeembucú o el Chaco Húmedo es clave para proteger al gavilán de estero y a muchas otras especies que dependen de estos ecosistemas únicos.

 Cuando veo un taguato akâti, siento algo especial dentro de mí, quizás porque tengo muy bellos recuerdos de aquellos inicios de mi vida profesional en los esteros y bañados del Chaco Húmedo formoseño, pero también porque aquí empollamos y criamos a mis dos pichonas, hoy ya señoras. El taguato akâti es para mí un símbolo de armonía, pero por todo lo que implica como biodiversidad, es armonía natural, también. Este gavilán es fácil de identificar gracias a su apariencia única: su plumaje es predominantemente castaño rojizo, con el cuello y la cabeza más claros, casi blancos, y un llamativo collar negro que le da su nombre científico ("nigrocollis" significa "cuello negro"). Sus patas fuertes, su pico curvado y sus garras afiladas lo delatan como un cazador especializado.

A diferencia de otros gavilanes que cazan reptiles, roedores o insectos, el gavilán de estero tiene una dieta que lo hace especial: se alimenta casi exclusivamente de peces. Es, en realidad, una de las pocas aves rapaces del continente adaptadas a la pesca. Así que todo su entorno huele a pescado. Su técnica es elegante y efectiva: se posa en una rama baja, un poste, un portón, siempre cerca del agua y espera pacientemente. Cuando detecta movimiento en la superficie, se lanza con precisión para capturar a su presa con las garras. También puede atrapar pequeños anfibios, cangrejos o insectos acuáticos, pero los peces son su favorito.

Observar un gavilán de estero en su ambiente es una experiencia que transmite paz y armonía: posado en silencio, con la mirada fija en el agua, parece ser una parte inmóvil del paisaje, pero no; al mínimo movimiento del agua, se ve cuán activo está. Es un símbolo de la armonía entre el cielo, el agua y la vida silvestre, un recordatorio del valor de los ecosistemas que aún se conservan en Paraguay; poder verla es una oportunidad que ya no tienen otras personas ni existe en otros lugares.

Conocer y valorar especies como el Busarellus nigrocollis es el primer paso para protegerlas. Cuidar los humedales no solo preserva la vida del gavilán de estero, sino también la de cientos de aves, peces, anfibios y personas que dependen de estos lugares.

Gracias a Tatiana Galluppi y Carlos Ortega por las fotos y la motivación.

 

 

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