Sin combustible, sin buses: advierten que el servicio recién se normalizaría el lunes
Así lo advirtió el presidente del Centro de Empresarios del Transporte del Área Metropolitana, César Ruiz Díaz, quien dejó en claro que el principal obstáculo no es la falta de dinero en sí, sino la imposibilidad operativa de poner en circulación las unidades sin combustible.
El dirigente explicó que, incluso si se concreta una transferencia en las próximas horas, el proceso no se traduce automáticamente en buses en la calle. Según detalló, primero se debe disponer del dinero, luego adquirir el combustible y recién después comenzar a reactivar progresivamente la flota. En ese escenario, estimó que el servicio podría empezar a normalizarse recién hacia la media mañana del lunes, descartando cualquier solución inmediata.
Mientras tanto, la situación en Asunción y el área metropolitana se volvió crítica este sábado, con miles de pasajeros varados en paradas, largas filas y una notoria ausencia de buses en circulación. Desde tempranas horas, trabajadores, estudiantes y familias enteras se vieron obligados a buscar alternativas improvisadas para movilizarse, en medio de un sistema prácticamente paralizado.
El paro de transportistas, motivado por la falta de pago de subsidios y la imposibilidad de seguir operando sin combustible, dejó fuera de servicio a gran parte de la flota que habitualmente cubre la demanda diaria en el área metropolitana. La escasez de unidades generó un efecto dominó en la movilidad urbana, elevando los tiempos de traslado y encareciendo los costos para los usuarios que recurrieron a plataformas o servicios informales.
Ante el colapso, las autoridades implementaron medidas de contingencia que resultaron insuficientes frente al volumen de pasajeros afectados. La circulación de buses fue mínima y desordenada, mientras que otros mecanismos de emergencia no lograron absorber la demanda, profundizando el malestar ciudadano.
En paralelo, las negociaciones entre el Gobierno y los gremios continúan, pero sin una salida concreta a corto plazo. Los empresarios mantienen su postura de no reactivar plenamente el servicio hasta contar con garantías de pago y condiciones mínimas para operar, lo que prolonga la incertidumbre.
De esta manera, el impacto del paro no solo se limita a una jornada, sino que se proyecta sobre todo el fin de semana, dejando en evidencia una vez más la vulnerabilidad del sistema de transporte y la dependencia de factores que, cuando fallan, paralizan por completo la movilidad de la población.

