Puente de la Amistad: parches que no resisten agravan pérdidas millonarias y caos fronterizo
Baches, grietas, desniveles y remiendos que vuelven a romperse en cuestión de semanas forman parte del panorama cotidiano sobre el Puente de la Amistad, una de las principales conexiones comerciales del Mercosur. A pesar de las intervenciones realizadas entre septiembre de 2025 y marzo de este año, conductores y comerciantes coinciden en que las soluciones aplicadas son temporales y no atacan el problema estructural de fondo.
La estructura, inaugurada hace más de seis décadas, soporta diariamente el paso de más de 40.000 vehículos, entre automóviles particulares, motocicletas, buses turísticos y camiones de carga. El intenso flujo, sumado a años de mantenimiento insuficiente y reparaciones superficiales, genera un desgaste acelerado que hoy repercute directamente en la economía de frontera.
El impacto económico ya es evidente en Ciudad del Este, donde comerciantes denuncian pérdidas constantes debido a las demoras para ingresar o salir de la ciudad. Cada cierre parcial o embotellamiento provoca retrasos de varias horas en la circulación de camiones con productos frutihortícolas, alimentos refrigerados y mercaderías importadas. En muchos casos, las cargas perecederas llegan deterioradas o incluso se pierden por no poder cruzar a tiempo la frontera.
Transportistas y empresarios advierten que la lentitud del tránsito afecta a toda la cadena comercial. Menos compradores brasileños ingresan al microcentro esteño cuando el puente colapsa, lo que golpea directamente las ventas de comercios, shoppings y galerías. A e
sto se suman los sobrecostos logísticos que deben absorber importadores y exportadores debido a las largas filas, el consumo adicional de combustible y los retrasos en las entregas.
La situación también genera preocupación en casos de emergencia. Ambulancias, patrulleras y vehículos de rescate quedan atrapados en medio del congestionamiento cuando se realizan reparaciones o cuando un desperfecto obliga a reducir carriles. Conductores relatan que atravesar el puente —un trayecto que normalmente demanda pocos minutos— puede extenderse hasta dos o tres horas en jornadas críticas.
Las críticas apuntan tanto a las autoridades brasileñas encargadas del mantenimiento como a la falta de una política binacional más firme para modernizar el paso fronterizo. La concesionaria EPR Iguaçu ejecutó varios trabajos de reparación nocturna para evitar la paralización total del tránsito, pero los usuarios sostienen que los arreglos "no duran" y que el puente volvió rápidamente a deteriorarse.
Especialistas y sectores empresariales consideran que el problema también refleja años de desatención estatal y ausencia de inversiones profundas en infraestructura fronteriza. Aunque la habilitación parcial del nuevo Puente Internacional de la Integración comenzó a aliviar mínimamente el tránsito pesado, las obras complementarias todavía no están completamente terminadas y el grueso de la circulación continúa concentrándose sobre el viejo Puente de la Amistad.
Mientras tanto, miles de trabajadores, comerciantes y transportistas siguen enfrentando diariamente largas esperas y riesgos constantes en un paso fronterizo considerado estratégico para la economía paraguaya. La preocupación crece porque, pese a las reiteradas reparaciones, el puente continúa mostrando señales de desgaste que amenazan con profundizar aún más el caos vehicular y las pérdidas económicas en la Triple Frontera.