Con la llegada del frío y el aumento de infecciones respiratorias, también se dispara una práctica silenciosa pero riesgosa: la automedicación. En farmacias del área metropolitana, profesionales reportan una alta demanda de antibióticos y corticoides por parte de personas que no cuentan con prescripción médica.
La Dirección General de Vigilancia de la Salud, dependiente del Ministerio de Salud, recomienda a la población en general no tomar ningún medicamento por iniciativa propia, lo cual resulta altamente peligroso, especialmente en las personas de edad, las embarazadas y los niños.
Médicos alertan sobre los riesgos de esta práctica, especialmente cuando se trata de antibióticos, aseguran que la automedicación contribuye al desarrollo de resistencia bacteriana, lo que dificulta los tratamientos futuros.
"Muchos llegan directamente a pedir amoxicilina o dexametasona como si fueran caramelos. Algunos incluso saben las dosis que les dieron una vez y las repiten sin control", relató a El Nacional una farmacéutica del barrio San Pablo.
Los corticoides
Los corticoides, por su parte, son medicamentos potentes que pueden reducir la inflamación y mejorar síntomas en poco tiempo, pero su uso sin control también puede disfrazar cuadros graves, generar efectos secundarios severos y complicar diagnósticos.
Además, en muchos casos los síntomas respiratorios son de origen viral, lo que hace inútil —y perjudicial— el uso de antibióticos. Aun así, la automedicación persiste, muchas veces por recomendación de familiares o por evitar el costo de una consulta médica.
Salud, además recuerda que, todos los medicamentos sin excepción, empleados en dosis excesivas o durante períodos muy prolongados, en situaciones en que no estarían indicados, pueden producir efectos secundarios, colaterales, indeseables o adversos, generar interacciones con otros fármacos o sustancias, inducir conductas de abuso o dependencia e incluso retrasar el diagnóstico de una afección que requiera cuidados médicos, poniendo en riesgo la salud humana.