Paraguay sigue entre los países con mayor fecundidad adolescente en la región
A pesar de los avances, el embarazo adolescente sigue siendo una de las principales problemáticas de salud pública y de derechos humanos en Paraguay. Plan International y el Banco Mundial advierten sobre el impacto de los embarazos forzados y precoces, ligados a violencia sexual, desigualdades y pobreza intergeneracional.
En el marco del Día Internacional de la Prevención del Embarazo Adolescente, Plan International alertó sobre la grave situación que enfrentan las niñas y adolescentes del país, marcada por embarazos forzados y no intencionales que ponen en riesgo su vida, salud, educación y futuro.
Las consecuencias de esta problemática son devastadoras: complicaciones de salud, muerte materna, abandono escolar, reducción de oportunidades laborales y perpetuación de la pobreza intergeneracional. En 2022, el embarazo fue la sexta causa de muerte entre adolescentes en Paraguay, con una tasa de mortalidad materna de 85,8 por cada 100.000 nacidos vivos, según el Ministerio de Salud. Ese mismo año se registraron en promedio 9 partos semanales de niñas de 10 a 14 años y al menos 32 partos diarios de adolescentes de 15 a 19 años, muchas veces vinculados a violencia sexual y uniones tempranas.
La situación es aún más grave en comunidades indígenas, donde la tasa de fecundidad adolescente es 2,4 veces superior a la de sus pares no indígenas y una de cada diez muertes maternas corresponde a adolescentes y mujeres indígenas (UNFPA, 2024).
"Prevenir el embarazo precoz no es solo un tema de salud: significa atacar las causas estructurales. Requiere reducir desigualdades, erradicar la violencia y la discriminación hacia las niñas y mujeres, impedir matrimonios y uniones tempranas, y garantizar acceso a educación, salud y oportunidades", señaló Noelia Errecarte, Representante País de Plan International Paraguay.
Embarazo adolescente: riesgos y consecuencias
Si bien las autoridades sanitarias destacan una reducción de la tasa de embarazo adolescente gracias al mayor acceso a información, consejería, insumos y servicios de atención integral, el Banco Mundial insiste en que Paraguay aún se encuentra muy por encima de los promedios regionales.
Los casos recientes —como el de la niña de San Pedro que falleció a causa de un embarazo forzado tras una violación, o el feminicidio de María Fernanda, adolescente embarazada en Caaguazú— reflejan la urgencia de una respuesta integral del Estado y la sociedad.
En 2024, Plan International trabajó con más de 129.000 personas, entre ellas niños, niñas y adolescentes, familias, comunidades y proveedores de salud, en programas de prevención de abusos, uniones tempranas y embarazos precoces.
"Cada niña y adolescente merece crecer libre, segura y con oportunidades para decidir sobre su futuro. Y nuestro compromiso es seguir trabajando junto a todos los sectores para que esto sea una realidad en Paraguay", concluyó Errecarte.
