Cada 25 de agosto, Paraguay conmemora el Día del Idioma Guaraní, una fecha que marca un hito en la historia cultural del país: la promulgación de la Constitución Nacional de 1967, cuando por primera vez el guaraní fue reconocido como lengua nacional. Este reconocimiento otorgó un rango jurídico al idioma, reafirmando su importancia en la vida cotidiana y en la identidad del pueblo paraguayo.
Más tarde, la Constitución de 1992 elevó aún más su estatus, al declararlo lengua oficial junto con el castellano. Desde entonces, el guaraní ha consolidado su presencia en la educación, los medios de comunicación, la literatura y los espacios urbanos, siendo uno de los pocos idiomas indígenas que ha logrado mantenerse vigente en el contexto de la globalización.
El guaraní, con su sonoridad dulce, expresiva y poética, es considerado un nexo de confianza y cercanía entre los paraguayos. Su uso refleja no solo un legado histórico, sino también un símbolo de pertenencia y resistencia cultural.
Lengua viva en los hogares
De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares Continua 2022, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el guaraní continúa siendo el idioma preferido por los niños paraguayos. El 70% de los hogares manifiesta que los niños de 5 años en adelante hablan principalmente guaraní.
Los datos también muestran que el 34,4% de la población utiliza tanto guaraní como castellano en el hogar, en la modalidad conocida como "jopara". En cuanto a uso exclusivo, el 35,6% de los niños hablan solo guaraní, frente al 28,1% que se expresa únicamente en castellano. Un 1,6% utiliza otra lengua y el 0,3% de la población infantil no habla ningún idioma.