"Seis de cada diez trabajadores no están en sus puestos por vocación, sino por necesidad o temor a perder el empleo". Con esa definición, el especialista en empleo Enrique López Arce traza un diagnóstico de fondo sobre el mercado laboral paraguayo: una fuerza laboral que resiste más que se compromete, y cuya motivación incide directamente en fenómenos como el ausentismo.
Según explicó, por naturaleza el trabajador paraguayo tiende a sostenerse en su puesto, incluso en condiciones adversas. Sin embargo, cuando el trabajo se realiza con pasión, los niveles de productividad y compromiso cambian de forma sustancial. Esa diferencia —entre cumplir y comprometerse— es, a su criterio, una de las claves para entender el aumento de las ausencias.
Las cifras refuerzan la preocupación. López Arce sostiene que entre el 10% y el 20% de los trabajadores falta a sus puestos en determinados momentos, con picos marcados los días lunes. La tendencia se acentúa tras feriados largos o eventos de alta convocatoria. De hecho, señaló que tras celebraciones recientes se registraron niveles récord de ausencias, muchas de ellas justificadas con certificados médicos.
En ese punto, el especialista advierte sobre una práctica extendida: los llamados "reposos de favor". Se trata de certificados auténticos en su forma, pero utilizados para respaldar ausencias que no necesariamente responden a una condición de salud real. Estima que hasta el 30% de estos documentos podría estar dentro de esta categoría, lo que abre interrogantes sobre los mecanismos de control.
El volumen de reposos tramitados también da cuenta de la magnitud del fenómeno. Cada mes se gestionan alrededor de 60.000 solicitudes, de las cuales unas 14.500 son rechazadas por corresponder a permisos de apenas un día. Aunque no todos los casos son irregulares, reflejan una dinámica de ausencias frecuentes de corta duración.
El ausentismo creciente presiona sobre la productividad, eleva costos para las empresas y genera distorsiones en sectores que ya operan con márgenes ajustados. En paralelo, se suma un mercado laboral con alta informalidad, donde los controles son más débiles y las prácticas irregulares encuentran mayor margen.
Así, el debate laboral en Paraguay comienza a desplazarse. Más allá de la discusión sobre salarios —que sigue vigente en un contexto de suba de precios— emergen con fuerza temas estructurales como la motivación, la cultura del trabajo y la necesidad de fortalecer los sistemas de control. El ausentismo, lejos de ser un dato aislado, se instala como un indicador de las tensiones profundas del empleo en el país.