Bajo la consigna "Sin medicación no hay salud", los manifestantes denunciaron la precariedad en la atención y la constante escasez de medicamentos esenciales. La protesta estuvo marcada por testimonios de personas que conviven con enfermedades crónicas, quienes señalaron que son los más afectados por la situación actual. Indicaron que la falta de insumos y tratamientos pone en riesgo su calidad de vida e incluso su supervivencia, al no poder acceder a terapias de manera continua.
Vanessa Florentín de Quiñónez, una de las voceras de los pacientes, expresó su indignación ante la situación diaria que enfrentan. "¿Sabes lo que significa...? Ese paciente con gripe está siendo atendido... y cuántos compañeros vimos morir sin que eso fuera necesario", manifestó.

Los manifestantes también cuestionaron la sobrecarga en los hospitales públicos, donde, según afirmaron, la falta de personal y recursos obliga a situaciones extremas. Denunciaron que, en muchos casos, los propios pacientes deben costear sus medicamentos o recurrir a colectas para continuar sus tratamientos.
Asimismo, reclamaron una mayor prioridad para quienes padecen enfermedades crónicas, considerando que requieren seguimiento constante y acceso garantizado a los fármacos. "No podemos depender de la disponibilidad ocasional; necesitamos previsibilidad", señalaron representantes de las organizaciones.
Finalmente, exigieron a las autoridades sanitarias la implementación de políticas públicas sostenibles que garanticen el abastecimiento de medicamentos, mejoras en la infraestructura hospitalaria y una atención digna.