Ornamental y nativa: el gëmbé o filodrendo
Hace unos días, la querida Lidia Pérez de Molas me compartía unas bellas fotos de güembé o guembe, también, conocido como filodendro, hoja de corazón o árbol filodendro, confundida con la costilla de Adán, que es un pariente de la misma familia. Esta especie ha experimentado una reclasificación taxonómica reciente que la separó del género Philodendron, de ahí el nombre filodendro, hoy científicamente conocida como Thaumatophyllum bipinnatifidum (anteriormente Philodendron bipinnatifidum) es una planta tropical perenne originaria de nuestra América del Sur, particularmente de Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia, y que hoy es conocida en todo el mundo por su valor ornamental.
Esta planta muy bella de la familia de las aráceas (Araceae) y gracias a sus adaptaciones trepa y exhibe su esplendor en las alturas, aunque si no se lo permitimos, igualmente exhibe su belleza en tierra a nivel del suelo. Tiene hojas grandes y muy lobuladas que pueden alcanzar hasta casi un metro de longitud en ejemplares maduros. Las hojas jóvenes emergen con forma más simple y gradualmente desarrollan sus características divisiones pinnadas a medida que la planta madura. El follaje es de color verde brillante con una textura coriácea y nervaduras prominentes. Las flores son poco vistosas, pero las frutas, que son realmente infrutescencias, tienen un eje carnoso y se lo puede consumir.
El tallo principal es grueso o robusto, llamativo, y puede trepar hasta tres metros de altura y desarrollar raíces aéreas que ayudan a la planta a trepar o anclarse, una característica que nos llama la atención. En su hábitat natural, puede alcanzar alturas considerables, funcionando como una planta semi-epífita que utiliza árboles como soporte. Muchas veces las descubrimos porque nos topamos con sus raíces a modo de lianas, que nos recuerdan a las que usaba Tarzán en las selvas africanas. La piel o cáscara de estas raíces se separa fácilmente y se utiliza para hacer artesanías, una vez seca es extremadamente fuerte y en el campo se utiliza el guembepi o piel del güembé para hacer tipos de sogas o para atar diferentes elementos, funcionando muy bien. Personalmente, lo he hecho y realmente se transforman en estructuras muy duras y resistentes.
En su ambiente natural, el güembé crece en bosques húmedos subtropicales y tropicales, donde encuentra las condiciones ideales de humedad, temperatura y luz filtrada. Prefiere suelos ricos en materia orgánica, bien drenados, pero constantemente húmedos, típicos del sotobosque tropical, esto nos da algunas pautas de las condiciones cuando las queremos tener más cerca de nosotros, en nuestras casas, jardines y parques.
La confusión entre Thaumatophyllum bipinnatifidum y Philodendron bipinnatifidum surge de una reclasificación relativamente reciente con base en estudios filogenéticos, los que han demostrado que varias especies anteriormente clasificadas dentro del género Philodendron pertenecen en realidad al género Thaumatophyllum. Esta separación entre las especies se basa en el ADN, pero hay también diferencias en la estructura de sus flores y semillas. Si bien esto es lo que nos dice la ciencia, en el comercio hortícola y los viveros, y también en muchas referencias populares, aún se utiliza frecuentemente el nombre Philodendron y se lo considera un sinónimo.
Se reproduce fácilmente mediante esquejes de tallo que incluyan nudos aéreos, división de plantas maduras, o por semillas en condiciones controladas. Los esquejes enraízan rápidamente en agua o sustrato húmedo, así que ya saben cómo tener su filodendro pidiendo una "muestra" a quien lo tenga.
En su hábitat natural, el güembé cumple funciones ecológicas importantes como refugio y alimento para diversas especies de fauna. Sus grandes hojas proporcionan sombra y ayudan a mantener la humedad del sotobosque.
Culturalmente, ha sido utilizada y sigue siendo utilizada por las comunidades indígenas con propósitos medicinales tradicionales, aunque se debe tener precaución debido a la presencia de cristales de oxalato de calcio que pueden ser irritantes. Esto es algo común a muchas aráceas, que contienen cristales de oxalato de calcio que pueden causar irritación en mucosas si se la ingiere. Por ello, es importante mantenerla alejada de niños pequeños y mascotas. La piel de la raíz, seca, se combina con bambú o tacuara y hojas de palma karanda'y para hacer llamativas artesanías en cestería.
El guembe es uno de los ejemplos más fascinantes de cómo la taxonomía botánica evoluciona con nuevos conocimientos científicos. Independientemente de su nombre, esta especie continúa siendo una de las plantas ornamentales más apreciadas por su impresionante follaje y relativa facilidad de cultivo, adaptándose tanto a jardines tropicales como a interiores bien iluminados en todo el mundo, llevando así nuestra impronta latina.
Gracias a Lidia por esta gran motivación y las fotos.