Mucho más que “Pato a la Naranja”

23 Mayo de 2021
23 Mayo de 2021
Mucho más que “Pato a la Naranja”
Mucho más que “Pato a la Naranja”

La evolución nos permite apreciar un grupo de animales, aves más precisamente, que están íntimamente relacionados con los ambientes acuáticos. Difícilmente haya un animal que sea bueno caminando, volando, nadando y hasta buceando, estos fascinantes animales que cuando caminan lo hacen con un andar muy característico, son los patos pertenecientes al grupo de los anátidos dentro de un grupo mayor que se lo conoce como Anseriformes, en el cual se incluyen muchos parientes de nuestros patos. El flamenco y el chajá son aves que tienen una relación evolutiva con los patos, es decir tienen ancestros comunes.

Los patos parecen haber evolucionado para ocupar un nicho en biósfera muy particular, difícilmente uno se confunda un pato con alguna otra ave, si bien a veces algunos gansos, nos hacen dudar si son gansos o patos, claro indicador de su relación evolutiva. Y quizás, a nivel de la finca, la chacra, la estancia, los patos junto con sus parientes más cercanos, los gansos y cisnes, y también con las gallinas, sean los animales domésticos más comunes. Los patos se distribuyen por todo el mundo salvo contadas excepciones y los hay de ambientes bien abiertos como extensivos humedales, como también en zonas boscosas. Tienen esa fascinante adaptación de ser palmípedas, es decir una membrana en sus “pies” para poder hacer más eficiente la natación, sea en superficie o cuando están buceando; lo que, a su vez, las hace un poco torpes cuando deben desplazarse en tierra.

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Esos elementos de la chacra, sean patos o gansos, tienen su origen en la naturaleza, y el ser humano ha sabido cómo aprender de ellos para domesticarlos y así recibir ventajas de este “producto” del ecosistema, que nos ayuda a tener un mejor modo de vida; sin tener ya necesidad de salir a cazar para poder alimentarnos, sea por su carne o por sus huevos, o inclusive por sus plumas que sirven para diferentes fines, entre ellos ornamentales, o para permitirnos un dulce sueño sobre almohadas rellenas con plumas, o más aún rellenando vestimentas que usamos en épocas frías (como chalecos). Aquí otra vez, se nos presenta ese vínculo con la naturaleza, valorando ese producto que la naturaleza dispone y nosotros usufructuamos.

Los patos han sido domesticados muy al inicio de la civilización, por su docilidad y por su valorados y apetecidos carne y huevos, altamente valorados inclusive en la culinaria mundial. Parece que esto ocurrió en dos eventos, por un lado, un pato de origen europeo y otro, el que más me interesa, que tiene que ver con nuestro pato criollo, moscovita o pato bragado (Cairina moschata). Este es un pato que era muy común, cada vez más raro de ver, pero que no sólo habita el territorio paraguayo sino todo el centro y norte del continente sudamericano. Este pato grande y vistoso fue llevado a Europa en el siglo XVI.

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En el Paraguay existe una veintena de patos ya conocidos. El pato más común quizás sea el ypekutiri (Amazonetta brasiliensis) y el único que en vuelo tiene una destacada mancha blanca en su ala en la parte cercana al cuerpo, esta especie es bien común donde haya agua. El pato que quizás hayamos ya perdido por la destrucción de su hábitat es el pato serrucho, también conocido como Chimbeo Mbiguat? (Mergus octosetaceus), un habitante de los cursos cristalinos del Bosque, y ya su bosque no existe y quedan muy pocos cursos de agua que sean cristalinos. Esta especie alguna vez habitante de nuestros bosques, hoy solo se puede ver en la provincia argentina de Misiones o en el Brasil. Hace varias décadas que esta especie no se ve y aquí una vez más, la pérdida de parte del capital natural que poco conocemos.

Hay unos patos que son muy característicos por su silbido y así se lo conoce como pato silbón, como el silbón ala blana o Ype suiriri pepot?, el silbón cara blanca o Ype suirirí, o el mismo silbón colorado o Ype pytaju. Estos perteneces al grupo de los Dendrocygna. El pato ganso también es conocido como Ypet?apu'a o Pato boli (Sarkidiornis melanotos). Existe un grupo de patos que pertenece al grupo de los Anas, que hacen referencia a alguna característica propia como el pato barcino, el pato maicero, el gargantilla, el capuchino, el media luna, el colorado y el pato cuchara. Un pato muy llamativo de nuestra fauna es el Ype pepo sakã o Cresta rosa (Netta pepo saca), por su llamativa cresta; además, este es el pato que tiene el aleteo más veloz.

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Y no podemos dejar de reconocer que estos animales han dado también bases a geonimias o toponimas, como la localidad de Ype Jhu (pato negro) o Ypet?, o Ypeka'e, Ypecua, Ypegua, todas palabras de origen guaraní que toman a la palabra “pato” o sea “ype” y una característica que adjetiva al “ype”, con la excepción del Ypeku (que es un carpintero). Ahora ya saben la importancia de los patos en nuestra cultura, en nuestra tradición, en nuestros hábitos.

La gestión de este importante recurso natural está en manos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, autoridad nacional que da a conocer el listado de especies protegidas de la vida silvestre paraguaya. Para estas especies se encuentra prohibido su uso, industrial o comercial, y el incumplimiento a este mandato debería ser sancionado con penitencia, comiso y multa. Esto es muy poco conocido, y tampoco ayuda a la conservación de la especie, el incumplimiento a la ley ya que recorriendo las rutas nacionales se puede ver la oferta de carne de patos. Solo con una reconocida responsabilidad de cada uno de nosotros, comprometidos con el mantenimiento del capital natural del Paraguay. El uso de estas especies debería estar fielmente regulado, y el foco también debe ser puesto en su hábitat, para poder asegurar que los ambientes que los albergan permitan tener poblaciones saludables, ojalá que sean sujetas de uso por parte de la población, un uso sustentable que asegure la perpetuación del recurso: los patos o los ype del Paraguay.

Fotos: José María Paredes y Hugo del Castillo.

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