El médico forense Pablo Lemir, quien lideró el procedimiento, detalló que el agresor ejerció una fuerza excesiva sobre el cuello de la víctima, provocándole una lesión en las vértebras que derivó en un paro respiratorio.
Según el experto, las evidencias sugieren que el crimen se cometió mientras la niña se encontraba arrodillada, ya que el atacante actuó desde una posición superior. Lemir explicó que se trató de una estrangulación con lazo, método que difiere del ahorcamiento al no involucrar el peso del cuerpo.
El especialista también mencionó que el victimario intentó manipular la escena para confundir a las autoridades, simulando un suicidio por ahorcamiento utilizando la prenda de vestir de la menor. Además, se encontraron signos de violencia física, como golpes en el rostro y sangrado en el oído izquierdo.
En cuanto a posibles agresiones sexuales, el forense indicó que existen indicios de abusos anteriores, ocurridos años atrás, lo que dificulta establecer si hubo violencia sexual reciente. No obstante, se tomaron muestras para análisis complementarios.
Melania había sido reportada como desaparecida antes de que su cuerpo fuera localizado cerca de la vivienda del principal sospechoso: un hombre de 24 años, tío de la víctima, quien tenía antecedentes por intentar abusar de ella cuando la niña tenía apenas 8 años. Incluso durante su encarcelamiento, el acusado habría amenazado con vengarse de la familia.
A pesar de los hallazgos, el médico decidió omitir ciertos detalles del informe por respeto al dolor de los familiares. La investigación continúa en manos de las autoridades, quienes trabajan para esclarecer todos los aspectos del caso.

