Ante las bajas temperaturas que afectan a gran parte del país, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) reiteró a escuelas y colegios públicos, privados y subvencionados la necesidad de adoptar medidas excepcionales para proteger la salud de estudiantes, docentes y funcionarios. Entre las principales recomendaciones figuran la flexibilización del uso de uniformes, la tolerancia en los horarios de entrada y la reducción de actividades al aire libre durante las jornadas más frías.
La cartera educativa recordó que los alumnos pueden asistir a clases con prendas de abrigo adecuadas, independientemente de los colores o características del uniforme oficial de cada institución. Camperas, bufandas, gorros y guantes forman parte de las recomendaciones emitidas por el MEC, que busca evitar la exposición innecesaria al frío intenso, especialmente durante las primeras horas de la mañana.
Asimismo, se solicitó a las instituciones educativas aplicar criterios de flexibilidad respecto a la asistencia y puntualidad de los estudiantes. El ministerio considera que las condiciones climáticas extremas pueden dificultar los desplazamientos, especialmente en zonas donde las temperaturas alcanzan niveles muy bajos durante el horario de ingreso.
Otra de las medidas sugeridas apunta a evitar la permanencia prolongada de los alumnos en patios o espacios abiertos. En ese sentido, el MEC recomienda suspender la formación de filas a la intemperie y realizar actividades protocolares, como la entonación del himno nacional, dentro de las aulas. También plantea trasladar actividades recreativas al interior de los salones cuando las condiciones climáticas así lo requieran.
La institución educativa también insiste en reforzar los controles sanitarios dentro de las escuelas mediante la observación de síntomas respiratorios y la comunicación permanente con las familias. El objetivo es prevenir brotes de enfermedades estacionales que suelen incrementarse durante los meses de invierno.
Las recomendaciones se producen en medio de una de las semanas más frías del año y forman parte de un protocolo que el MEC viene aplicando desde temporadas anteriores para minimizar el impacto de las bajas temperaturas sobre la comunidad educativa. La prioridad, según la cartera estatal, es garantizar la continuidad de las clases sin comprometer la salud y el bienestar de los estudiantes.

