El Prof. Dr. Marcos Girala, hepatólogo del Departamento de Gastroenterología del Hospital de Clínicas de la FCM-UNA, insta a la consulta con el especialista para tratar la hepatitis, atendiendo a que en el caso de la hepatitis B crónica el paciente puede llegar a padecer cáncer y a necesitar trasplante. El contagio puede darse hasta en procedimientos mínimos, como colocarse un piercing y tatuajes, cuando no se utilizan elementos desechables de un uso o esterilizados.
El hepatólogo recordó que los tipos de hepatitis no son parientes entre sí, pero que se las agrupa como virus porque tienen afinidad por el hígado. La hepatitis A se contagia fácilmente, entrando por la boca y se elimina por la materia fecal, entonces si existiera la falta de higiene entre los niños de una guardería, de un colegio, existe alta posibilidad de que se produzca el contagio. “La hepatitis A es una enfermedad que no se queda, no permanece en el tiempo en la persona, uno puede tener la enfermedad, puede ponerse muy grave, puede llevar a la muerte en algunos casos, pero lo que no hace es quedarse persistiendo a lo largo de los años en el organismo de una persona”, dijo.
La hepatitis B, que también ataca al hígado, puede dar un cuadro inicial muy parecido a la hepatitis A, pero puede no curarse y el paciente quedarse con la enfermedad a largo plazo. Sin embargo, también puede contagiarse y no causar síntomas, descubriéndola casi al azar en un chequeo laboratorial de rutina. Hay personas que hacen un cuadro típico de hepatitis en que se ponen amarillas, la orina color coca cola, heces de color claro, decaimiento, con poco apetito y se recuperan. “Esa recuperación en un adulto previamente sano va a ser completa. En el 95 a 98% tendrá una curación clínica y la enfermedad desaparece”, resaltó.
Añadió que hay personas que habiendo hecho ese cuadro clínico no se curan, y otros que nunca hicieron el cuadro clínico y se quedaron con la enfermedad, por lo que deben tratarse porque ya se ya se convirtió en una hepatitis B crónica (cuando la enfermedad dura más de seis meses). Si no se le da tratamiento va a persistir en el tiempo, señalando que del conjunto de pacientes crónicos tampoco se tratan todos, como en el caso de quienes tienen la enfermedad, pero están inactivos, pero sí pueden contagiar, aunque en menor medida.
Otra diferencia con la hepatitis A, es que la del tipo B se contagia por la vía sexual y vertical (de madre al hijo en el parto). Igualmente, por otras cuestiones vinculadas con la sangre, como ser transfusiones, trasplante de órganos o cuando se usa instrumental médico de carácter invasivo o realizándose tatuajes o colocándose piercing, que rompen la barrera de inmunidad a través de la piel, en caso de que no estén correctamente esterilizados los instrumentales o no sean desechables, de un solo uso.
El especialista resaltó que existen vacunas preventivas que consiguieron disminuir la incidencia de la enfermedad, son eficaces y muy seguras. Informó que en el caso de la hepatitis activa sí hay que tratar, con una medicación fácil de tomar y con pocos efectos colaterales, además de ser gratuita en el Programa Nacional de VIH/Sida e ITS, (Pronasida), organismo dependiente del Ministerio de Salud. Igualmente, allí se realizan los estudios complejos de seguimiento, que están disponibles de manera gratuita para todos.
Consulta
Las personas que tienen hepatitis B pueden acercarse al Hospital de Clínicas de la FCM-UNA, al Hospital Nacional de Itauguá, o al IPS donde están los hepatólogos. El tratamiento en la mayoría de los casos no cura, pero frena la enfermedad, porque si no lleva a tener un hígado que funciona mal y con más chances de padecer un cáncer de hígado y necesitar un trasplante de hígado. “Mucha gente que estuvo en lista de espera de trasplante de hígado, pudo salir de la lista con un buen tratamiento contra la hepatitis B”, manifestó. Sugirió no acudir al médico naturalista para tratar el conocido popularmente como py'aruru o tiricia, que es similar a lo que se llama en medicina ictericia que hace alusión al color amarillo de la piel y de los ojos.
Las personas que quieran consultar con un hepatólogo pueden acercarse a la ventanilla del Departamento de Gastroenterología del Hospital de Clínicas de la FCM-UNA a anotarse. Los gastroenterólogos que egresaron del programa de formación de la FCM-UNA y fueron nuevamente contratados llevan el título de gastroenterólogos, hepatólogos y endoscopista digestivo.
Informó que desde el 2012 los residentes que forman son primero médicos especialistas en medicina interna o en cirugía. Posteriormente pasan al Departamento de Gastroenterología tres años para formarse integralmente como gastroenterólogos, que incluye la parte clínica del tubo digestivo, el páncreas, el hígado, la endoscopia alta y baja, endoscopia terapéutica, por lo que son médicos que perfectamente puede manejar una hepatitis. Cada año egresan dos especialistas de la FCM-UNA, desde el 2012.