La niñez paraguaya se ha convertido en el nuevo campo de guerra de las ideologías. No se trata de una campaña nueva, pues es algo que se viene intentando implantar desde ya hace tiempo, pero ciertamente es algo que va tomando mayor fuerza y se llegan a momentos de crisis como el que se vive actualmente con la crisis ocasionada por la ministra de la niñez y adolescencia.
Parece ser que el gobierno actual no ve otra solución para el gravísimo problema de los abusos sexuales contra los niños que la implementación de una “educación sexual integral”.
Identifiquemos en primer lugar de qué hablamos aquí. Creo que nadie se opone a que en las escuelas se enseñe “educación sexual” de una manera biológica, apropiada según la edad de los niños. El problema está en lo que involucra lo “integral”, que va ya dentro del campo de lo moral, cuya competencia es de los padres, y no de la “hegemonía” que pretende el Estado.
La excusa es que para evitar abusos sexuales en niños se los debe educar desde lo más temprano posible. Sin embargo, en este caso, el remedio podría resultar peor que la enfermedad, bien sea traumatizándolos o despertándolos a un mundo sexualizado sin que tengan la madurez para ello. Esto bien podría caer en la teoría del proceso irónico que toma de Dostoyevski la idea de “no pensar en el oso blanco”; una vez que te digan que no pienses en el oso blanco, incluso si no tenías la intención de pensar en el oso blanco, terminarías irónicamente pensando, sin quererlo, en el oso blanco.
Que no queden dudas, los niños no son el problema en abusos sexuales, el verdadero problema son los adultos que abusan de los niños y los adultos negligentes.
Está bien documentado de que por más educación que un niño pueda recibir, poco o nada podrá defenderse contra el asecho de un depredador sexual, hábil y manipulador. De hecho, muchas veces hasta nosotros los adultos caemos ante seductores, hombres y mujeres, ¿cómo esperar entonces que simplemente educándolos hagan lo que nosotros no podemos hacer?
Después de todo, digamos que un niño instruido llega a ser manoseado, ¿qué hace? Lo que debería hacer: informar a los adultos responsables que llevarán el caso a las autoridades pertinentes. ¿Cómo terminan esos casos? Pues ya es de público conocimiento que la justicia paraguaya es... [falta adjetivo].
El Taiwan News (29/4/2009) publicó que la fiscalía paraguaya había desestimado la acusación de violación estatutaria contra el presidente Fernando Lugo, que había seducido y tenido relaciones con Viviana Carrillo (de 16 años), con quien tuvo un hijo. Incluso después de ser presidente, Lugo pasó a ser senador y nadie de su entorno (la mayoría de ellos que dicen ser feministas) se escandalizó por el hecho (ni por los demás desatinos que el obispo tuvo). Y ese es solo uno de los casos emblemáticos.
Es ridículo, ridiculísimo, pensar que algo va a cambiar en Paraguay dejando la carga sobre los niños. Los adultos son los responsables. La justicia debe castigar con castigos ejemplares. El Estado debe educar a los padres, a los maestros (que son los que más cerca están de los niños y pueden intermediar), a los policías, a los fiscales, jueces, etc. Los adultos son el problema: adultos negligentes y adultos degenerados. Los niños deben seguir siendo niños. Deben ser amados y protegidos.
La ideología del resentimiento viene atacando a los republicanos, a los conservadores y a los cristianos. Pretenden proyectar una imagen de talibanes sobre ellos, llamándolos procazmente extremistas religiosos, anti-derechos y burlándose de aquellos que sostienen la falange “Dios, patria y familia”.
El presidente actual ha llegado al poder gracias a los republicanos, y aunque luego haya traicionado a la ideología, gobernando con una gavilla de desaforados anti-republicanos, no quita el hecho de que el pueblo ha elegido la ideología republicana, y no la ideología chavista de un Nicanor.
El periodista Óscar Gómez, saliendo en defensa de la ministra, ha desestimado el ataque contra ella de los “colorados”, pero a Marito lo han llevado al poder los colorados, y él ha nombrado a su ministra.
Esta ideología del resentimiento es la misma ideología promovida por los agentes del globalismo. Sostienen que toda verdad es subjetiva y que toda sexualidad es un constructo social. Crean una dialéctica de 'víctima - opresor' y promueven la victimización. Sin embargo, entre estos progresistas, un opresor como Lugo termina siendo víctima, según ellos.
Predican la diversidad, la equidad y la inclusividad. Entiéndase que la diversidad para ellos es solo la diversidad de raza, etnia y género, pero no así a la diversidad de ideas, pues combaten todo pensamiento crítico. No solo terminan siendo racistas y sexistas, ya que se basan en diferencias de razas y sexo, sino que también son intolerantes, pues no aceptan ninguna otra idea más que la de ellos.
Toda idea contraria a su limitada visión de justicia social debe ser reprimida y extirpada, esa es una obligación moral para ellos. Así, vienen predicando odio con palabras de amor.
La equidad la entienden no como una igualdad de oportunidades, sino una igualdad de resultados.
Con la inclusividad pretenden ser más injustos no reconociendo a los individuos y centrándose en mayores segregaciones dentro del concepto colectivista que tienen. Incluso quieren convertirse en policías del lenguaje, al más puro estilo del 1984 de Orwell.
Que quede claro que lo que defienden los republicanos y los cristianos (entre otros grupos) no es la ideología opresora y totalitaria con la que pretenden tildarlos, sino al contrario, es una ideología libertadora que promueve la libertad del individuo. No es que se esté en contra de otras orientaciones sexuales, como se intenta proyectar, sino que se está en contra del adoctrinamiento de géneros en los niños. Esa es potestad de los padres.
El adulto es libre de hacer con su libertad sexual lo que quiera, siempre que, cuando involucre a otro adulto, cuente con el consentimiento libre de éste y no sobrepase los límites de las leyes. El Estado no tiene por qué meterse a la cama de sus ciudadanos.
Es verdad, en el Paraguay todavía hay mucho por hacer en cuento al bullying que reciben los que adoptan una sexualidad alternativa, pero una vez más, se trata, nuevamente, de educar a adultos.
Si me preguntan a mí, no solo la ministra de la niñez debe ser destituida, sino que todo ese ministerio debe ser desmantelado y sus recursos deben ir a la fiscalía y a las fuerzas policiales que se encargan de investigar estos crímenes. El gobierno debe achicarse y ser más efectivo, no puede seguir creciendo de este modo pantagruélico, solo para seguir robando al pueblo.
Empecemos por lo básico: Que se haga JUSTICIA y se den castigos ejemplares.