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La lucha por la detección temprana: retos del cáncer de mama en Paraguay

Las regiones más afectadas por mortalidad son Central, Asunción y Alto Paraná, reflejando no solo una mayor densidad poblacional sino también disparidades en accesibilidad a servicios de diagnóstico y tratamiento.
Cáncer de mama: recuperación del paciente requiere de contención profesional y familiar Referencia.

En lo que va del año 2025, Paraguay enfrenta una dura realidad sanitaria en torno al cáncer de mama: ya se han confirmado 303 nuevos casos de la enfermedad, mientras que las muertes acumuladas hasta septiembre suman 200 personas. Estas cifras, proporcionadas por el Instituto Nacional del Cáncer (INCAN) y el Ministerio de Salud Pública, muestran que la enfermedad sigue siendo la principal causa de muerte oncológica entre mujeres en el país.

Los datos recientes revelan que en 2024 se diagnosticaron 595 casos nuevos de cáncer de mama, y durante ese mismo año se registraron 333 fallecimientos.

Las regiones más afectadas por mortalidad son Central, Asunción y Alto Paraná, reflejando no solo una mayor densidad poblacional sino también disparidades en accesibilidad a servicios de diagnóstico y tratamiento. 

Un factor preocupante es que más del 62 % de los diagnósticos corresponde a mujeres entre 40 y 64 años, un rango etario que las autoridades de salud señalan como prioritario para la detección precoz mediante mamografías. Sin embargo, las barreras para acceder a dichos exámenes siguen latentes: muchos hospitales y centros regionales carecen de equipos operativos, otros mamógrafos están averiados o hay escasez de turnos. Esto obliga a muchas mujeres a recurrir al sector privado, asumir costos elevados o incluso migrar fuera del país para completar estudios y tratamiento.

Respuesta a la crisis

Para responder a esta crisis, el gobierno ha ampliado su infraestructura: se incorporaron 32 mamógrafos digitales nuevos en hospitales regionales y distritales, sumando un total de 55 equipos operativos en todo el país. 

Esta expansión busca reducir las brechas especialmente en áreas del interior, donde el acceso es limitado. Sin embargo, expertos advierten que tener el equipo no basta si no se garantiza su mantenimiento, operatividad continua, personal capacitado y concienciación comunitaria. 

Además de los esfuerzos técnicos y de infraestructura, se enfatiza la necesidad de promover la cultura del autoexamen y reforzar la educación sobre los factores de riesgo —como la obesidad, el alcohol, el tabaco y el sedentarismo—, así como la relevancia de los antecedentes familiares. Las autoridades recomiendan que todas las mujeres a partir de los 40 años realicen una mamografía anual, aún ante la ausencia de síntomas; mientras que quienes tienen alto riesgo deberían iniciar los chequeos antes, bajo supervisión médica. 

A pesar de los avances, la mortalidad permanece elevada. De 2022 a 2024, el cáncer de mama se cobró 1.218 vidas en ese período, y en lo que va de 2025 ya se suman 214 defunciones. 

Este registro reviste urgencia y exige acciones más consistentes, tanto gubernamentales como de la sociedad civil, para acortar los tiempos de diagnóstico, ampliar la cobertura de servicios, asegurar diagnósticos oportunos y tratamientos accesibles. 

El camino no es sencillo, pero la detección temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Con voluntad política, inversión continua y concienciación comunitaria, Paraguay tiene la posibilidad de mejorar sus cifras y movilizar un sistema de salud más justo y eficaz.