La captura de 22 kilos de lingotes de oro valuados en unos USD 3 millones en el aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, con tres detenidos —entre ellos el jefe de seguridad de la terminal— y la confirmación del viceministro de Minas y Energía de que el metal no sería de origen paraguayo, instala la sospecha de una ruta de tráfico de alto valor que venía operando en silencio y todavía no está plenamente bajo el radar de las autoridades.
Un operativo que marca un antes y un después
Agentes especializados contra el crimen organizado irrumpieron en el aeropuerto de Luque y frustraron el embarque de un cargamento de 22 lingotes de aproximadamente un kilo cada uno. La carga debía abordar un vuelo comercial con destino a Panamá y estaba oculta en el equipaje de dos pasajeros paraguayos. Los lingotes estaban envueltos cuidadosamente y equipados con dispositivos de geolocalización. La operación se montó tras meses de seguimiento e inteligencia sobre movimientos inusuales en la terminal aérea, lo que permitió detectar un patrón de envíos recurrentes de oro desde Paraguay hacia el exterior. En el procedimiento también se incautaron teléfonos, computadoras, documentos y sumas de dinero en efectivo, elementos que revelan una estructura detrás del intento frustrado.
Tres detenidos y una estructura con complicidad interna
Los detenidos fueron dos pasajeros encargados del traslado de los lingotes y el jefe de seguridad del aeropuerto. Las imputaciones incluyen contrabando, asociación criminal y cohecho, lo que confirma que la Fiscalía sospecha de una operación sostenida y coordinada. El esquema funcionaba con precisión: el oro era entregado al jefe de seguridad fuera del perímetro, este lo introducía utilizando un vehículo oficial y luego lo trasladaba al área cercana al embarque, donde lo recibían los pasajeros. Los detenidos habrían realizado viajes reiterados a Panamá con patrones similares. La investigación se inició a partir de una denuncia interna presentada por autoridades de seguridad de la terminal.
Bejarano enciende las alarmas: lingotes extranjeros en tránsito
Mientras en un inicio se especuló que el oro podría provenir de Paso Yobái, Mauricio Bejarano, viceministro de Minas y Energía, descartó esa posibilidad al señalar que Paraguay no cuenta con capacidad industrial para producir lingotes con el nivel de refinación hallado. Según explicó, el metal presenta características técnicas que superan la capacidad instalada en el país. Esto implica que los lingotes habrían ingresado de manera irregular desde países vecinos como Argentina o Bolivia. La hipótesis oficial señala que Paraguay habría sido utilizado como corredor para el tránsito del oro hacia Panamá, no como punto de producción. Las declaraciones de Bejarano contradicen la versión inicial y exponen falta de coordinación institucional en un caso que involucra minerales estratégicos de alto valor.
Un eslabón más de un problema viejo
El antecedente más cercano ocurrió hace nueve años, cuando se retuvieron alrededor de 480 kilos de barras metálicas que debían ser enviadas a Hong Kong. Ese caso terminó en una polémica cuando surgió la sospecha de que el material había sido sustituido bajo custodia fiscal. Aquel episodio reveló debilidades en la cadena de custodia y en los controles del aeropuerto. La nueva incautación reabre viejas dudas: cuántos cargamentos habrían logrado salir sin ser detectados y hasta dónde llegó la red que utilizaba la terminal aérea como plataforma de envío.
Controles débiles y un mercado que mueve millones
La minería de oro en Paraguay tiene a Paso Yobái como su zona principal, con una única explotación industrial y pequeños productores. Las exportaciones formales rondan los 50 kilos mensuales, por lo que el cargamento incautado —22 kilos en un solo intento— representa casi la mitad del volumen que el país exporta legalmente en todo un mes. Esa relación refleja el peso que podría tener el mercado paralelo y la magnitud de las operaciones clandestinas en comparación con la actividad formal.
La ruta que falta investigar
La investigación se concentra hoy en los tres detenidos, sus movimientos y los envíos previos. Sin embargo, el núcleo del caso está en determinar quién es el dueño del oro, cómo ingresó el metal al país, qué redes lo trasladan y quién lo recibe en el extranjero. Los viajes reiterados de los mismos pasajeros y su coincidencia con los turnos del jefe de seguridad sugieren que no era el primer envío. Paraguay, según los indicios, estaría siendo utilizado como corredor para el traslado de oro refinado proveniente de países vecinos. Esto implica riesgos para los sistemas de control aduanero y para el régimen de prevención de lavado de dinero. La respuesta requerirá coordinación con Argentina, Bolivia y Panamá, además de un fortalecimiento urgente de los controles internos.
La incautación en el Silvio Pettirossi es un logro importante, pero también expone falencias graves. Revela un circuito clandestino que operaba con comodidad y evidencia que el oro circula en Paraguay con más sigilo que vigilancia. La verdadera investigación apenas comienza, y sus resultados podrían destapar una red regional de contrabando que hasta ahora se movió en la sombra.
