El hecho ocurrió mientras los jóvenes se dirigían a una fiesta estudiantil por la calle Lillo. Según los reportes, el vehículo del joven circulaba a alta velocidad y su conductor dio positivo a la prueba de alcotest con un resultado de 0,500 mg/L, e incluso algunos testigos refieren que la cifra fue de 0,560.
El choque dejó secuelas físicas severas en las víctimas, quienes presentan múltiples fracturas y traumatismos. Las familias, visiblemente afectadas, manifestaron su profunda indignación y dolor por la falta de responsabilidad del joven conductor, así como por la total ausencia de solidaridad por parte de él y de sus padres.
"Como padres, sentimos una impotencia terrible. Por la irresponsabilidad de otra persona, nuestras hijas están ahora luchando en un hospital. No recibimos ni una llamada, ni una visita, ni un gesto de apoyo. Nada. Ni siquiera se pusieron a disposición. Nos sentimos abandonados", expresó entre lágrimas la madre de una de las jóvenes afectadas, quienes son becarias de Itaipú y se destacan por su rendimiento académico.
Otro dato que generó indignación fue la rápida liberación del lujoso automóvil involucrado en el siniestro, lo que levantó sospechas sobre un posible trato preferencial debido a la identidad del conductor. La familia de las víctimas insiste en que se haga justicia y que el caso no quede impune por tratarse del hijo de un diputado.
"Este joven tenía opciones: quedarse a tomar en su casa o usar alguna aplicación para moverse. Pero eligió ponerse al volante en estado de ebriedad. Ahora nuestras hijas están sufriendo por su imprudencia. Es inadmisible. No importa de quién sea hijo, debe asumir las consecuencias de sus actos", reclamó con firmeza uno de los padres.
Hasta el momento, no se ha registrado ninguna acción concreta por parte de la familia González Vaesken hacia los afectados. Las familias exigen una investigación transparente y que el autor del hecho sea procesado con todo el peso de la ley, sin privilegios ni dilaciones.