A través de una postura institucional, el gremio dejó en claro que la prioridad debe ser el pasajero y cuestionó duramente las reguladas que terminan trasladando el costo del conflicto a la ciudadanía. En ese contexto, insistió en la necesidad de encarar una reorganización profunda del sistema, apuntando a mayor previsibilidad, seguridad y reglas claras para todos los actores involucrados.
Desde Fetram advirtieron que este tipo de medidas agravan la ya frágil situación del transporte público y remarcaron que no es aceptable que los usuarios continúen siendo los principales perjudicados por las disputas entre empresarios y autoridades. Al mismo tiempo, hicieron un llamado a la responsabilidad del sector, instando a evitar decisiones que generen más incertidumbre y afecten la movilidad diaria.
Mientras gran parte del sistema se vio resentido por la reducción de frecuencias y la falta de buses, las empresas nucleadas en Fetram mantuvieron sus operaciones habituales, entre ellas Aregüeña SA, Ypacaraí de Transportes SA, Ximex SA, Magno SA y San Isidro SRL, lo que permitió sostener parcialmente el servicio en medio de una jornada marcada por largas esperas, aglomeraciones y malestar ciudadano.