Los procedimientos, enmarcados en la "Operación Nueva Alianza", se ejecutaron en coordinación con el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) y el Ministerio Público, concentrándose principalmente en zonas fronterizas de los departamentos de Amambay y Canindeyú.
Según el reporte oficial, en total fueron incautados y destruidos más de 11 millones de kilogramos de marihuana, además de la eliminación de 3.541 hectáreas de cultivos ilícitos. También se desmantelaron 1.218 campamentos clandestinos utilizados para la producción y acopio de la droga.
Las fuerzas intervinientes incautaron además más de 623.000 kilogramos de marihuana procesada, lista para su distribución, en su mayoría con destino al mercado brasileño.

Las autoridades destacaron que la operación busca no solo destruir la producción de cannabis ilegal, sino también debilitar la estructura logística y financiera de las organizaciones criminales que operan en la región fronteriza.
La cooperación entre Paraguay y Brasil es considerada clave en la estrategia regional contra el narcotráfico y otros delitos conexos como el lavado de dinero, con operativos que continuarán en los próximos meses.