Previsión

Gobierno activa plan preventivo ante llegada de El Niño y busca reducir el impacto de lluvias extremas

Las instituciones del Estado comenzaron a coordinar acciones para enfrentar el eventual ingreso del fenómeno El Niño, cuya probabilidad de desarrollo aumentó para el segundo semestre del año. Este evento climático suele traducirse en inundaciones, daños a la infraestructura, pérdidas agrícolas y desplazamiento de familias en Paraguay.
Previsiones del fenómeno de El Niño para el segundo semestre del año. Archivo.

Ante la alta probabilidad de que el fenómeno climático El Niño se instale durante los próximos meses, el Gobierno nacional puso en marcha una estrategia de coordinación interinstitucional para fortalecer las medidas preventivas y de respuesta. La articulación involucra a ministerios, secretarías, gobernaciones y municipios, con el objetivo de anticiparse a los efectos que históricamente este evento genera en el territorio nacional.

El ministro de la SEN, Cnel. Arsenio Zárate, explicó que las instituciones realizan medidas como una simulación binacional entre Paraguay y Brasil para fortalecer la capacidad de respuesta ante eventuales emergencias. Además, las acciones incluyen el monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas e hidrológicas, la identificación de zonas de mayor vulnerabilidad, el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana y la planificación logística para una eventual asistencia a comunidades afectadas. También se busca coordinar trabajos de limpieza de cauces, desagües y puntos críticos, además de preparar la infraestructura pública para responder con mayor rapidez ante emergencias.

Sin embargo, el eventual arribo de El Niño representa mucho más que un desafío operativo para las instituciones públicas. Se trata de un fenómeno oceánico-atmosférico asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, que modifica los patrones climáticos en gran parte de Sudamérica. En Paraguay, sus efectos suelen manifestarse principalmente mediante precipitaciones superiores a los niveles normales, tormentas de mayor intensidad y crecidas de los principales ríos.

Las consecuencias

La historia reciente demuestra que los años dominados por El Niño suelen traer consecuencias económicas y sociales significativas. Las lluvias persistentes pueden provocar inundaciones urbanas y ribereñas, afectar viviendas, caminos, puentes y sistemas de drenaje, además de interrumpir actividades productivas. Miles de familias asentadas en zonas bajas, especialmente en Asunción y otras ciudades ribereñas, suelen verse obligadas a abandonar temporalmente sus hogares cuando los niveles de los ríos aumentan.

El sector agropecuario también enfrenta un escenario de alta incertidumbre. Aunque una mayor disponibilidad de agua puede beneficiar algunos cultivos en determinadas etapas productivas, los excesos hídricos suelen traducirse en pérdidas por anegamientos, dificultades para la siembra y la cosecha, erosión de suelos y complicaciones para el transporte de la producción. La ganadería tampoco queda al margen, ya que las inundaciones reducen la disponibilidad de pasturas y dificultan la logística en los establecimientos rurales.

En las áreas urbanas, uno de los mayores riesgos radica en la capacidad de la infraestructura para absorber lluvias de gran intensidad concentradas en pocas horas. Especialistas advierten que durante episodios de El Niño pueden registrarse precipitaciones equivalentes a todo un mes en apenas un día, superando ampliamente la capacidad de drenaje de muchas ciudades paraguayas.

Impacto sanitario

Las inundaciones favorecen la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue y aumentan el riesgo de contaminación de fuentes de agua, por lo que las autoridades sanitarias también forman parte de la planificación preventiva.

La anticipación aparece así como el principal desafío. Aunque el fenómeno no puede evitarse, la experiencia indica que una adecuada coordinación entre instituciones, gobiernos locales y comunidades puede reducir considerablemente los daños humanos y económicos. La eficacia de las medidas, no obstante, dependerá de que la planificación se traduzca en acciones concretas antes de que comiencen las lluvias más intensas y no únicamente cuando las emergencias ya estén instaladas.