Una gavilla armada irrumpió en una estancia ubicada en Tacuatí, departamento de San Pedro, donde redujo a los ocupantes, los mantuvo como rehenes y concretó un importante golpe que incluyó el robo de ganado y armamento.
Según los primeros reportes, los delincuentes actuaron con alto grado de organización, ingresando al establecimiento y sometiendo a los trabajadores bajo amenazas. Durante el asalto, las víctimas fueron retenidas contra su voluntad, mientras el grupo operaba dentro de la propiedad, lo que evidencia una dinámica similar a otros casos de crimen rural registrados en el país.
El botín incluyó al menos 40 animales vacunos, además de armas de fuego, lo que agrava la preocupación de las autoridades por el posible destino de ese armamento en manos del crimen organizado. Tras concretar el robo, los atacantes huyeron del lugar, dejando a las víctimas en estado de shock, aunque sin reportes iniciales de heridos de gravedad.
El propietario del establecimiento Edson Luiz Domínguez estimó las pérdidas económicas en alrededor de USD 80.000, ya que los animales sustraídos estaban listos para su comercialización.
El hecho vuelve a poner en el centro del debate la seguridad en el campo paraguayo, especialmente en zonas históricamente sensibles como el norte del país, donde confluyen casos de abigeato, asaltos y presencia de grupos criminales. Para el sector productivo, el episodio refuerza una preocupación creciente: la necesidad de mayor presencia estatal y estrategias más efectivas para frenar la escalada de violencia en áreas rurales.