Fabián Chamorro, historiador: "Fundar Asunción no estaba en los planes"
La fundación de Asunción, celebrada oficialmente cada 15 de agosto, fue en realidad producto de la improvisación. Así lo relata el escritor, periodista e historiador Fabián Chamorro, quien asegura que Juan de Salazar y Espinoza no tenía previsto establecer una ciudad al pasar por estas tierras en 1537. La expedición iba rumbo al Chaco —zona de la actual Bahía Negra— en busca de un comandante español desaparecido. Al encontrarse con pueblos originarios dispuestos a aliarse y sin hostilidad alguna, Salazar prometió levantar un enclave militar a su regreso. Y así nació Asunción, más por oportunidad que por planificación.
De aquella primera instalación no queda rastro. La zona donde se levantó el fuerte inicial, hoy ocupada por la Biblioteca del Congreso Nacional, fue completamente removida. "Cuando se construyó el estacionamiento frente al Congreso se perdieron los últimos vestigios. Si algún día se hace un trabajo arqueológico en la Plaza de Armas, quizá aparezca algo, pero del siglo XVI ya no queda nada", lamenta Chamorro. Las construcciones más antiguas visibles corresponden al siglo XVIII, en plena época colonial.
Asunción fue, en su momento, la ciudad más importante de la conquista española en la región y la llamada "Madre de Ciudades": desde aquí partieron expediciones que fundaron Corrientes, Santa Fe, Santa Cruz de la Sierra y la refundación de Buenos Aires. Sin embargo, la Guerra de la Triple Alianza y los cambios geopolíticos la relegaron al olvido en los relatos latinoamericanos. "Ese orgullo quedó chico, y hoy es casi invisible fuera del país", afirma el historiador.
Entre las anécdotas más llamativas, Chamorro rescata el intenso mestizaje de los primeros tiempos. La escasez de mujeres españolas hizo que muchos conquistadores —incluidos sacerdotes— formaran familias con mujeres guaraníes. Tal era la situación que las crónicas de la época llamaban a la región "el paraíso de Mahoma", por la costumbre de tener varias compañeras. Ese mestizaje es la raíz de la población paraguaya actual.
Con sus 488 años, Asunción guarda historias que se esconden entre la memoria y el olvido, algunas sepultadas bajo el pavimento, otras esperando que alguien las descubra. La ciudad no solo se recorre por sus calles: también respira en esos secretos que la historia oficial decidió ignorar.