Un reciente enfrentamiento entre grupos en el barrio La Chacarita de Asunción ha encendido las alarmas sobre la escalada de violencia y el uso de armas de alto calibre por parte de bandas dedicadas al microtráfico de drogas.
Según un análisis del experto en seguridad José María Amarilla, la proliferación de armas largas y pistolas sofisticadas en manos de narcomenudistas es un fenómeno que podría estar vinculado al crecimiento del mercado negro de armas en el país.
Además, pone de relieve un problema estructural: el auge del microtráfico de drogas en Paraguay, un negocio que, según Amarilla, ha estado en desarrollo desde principios de los años 90.
El incidente involucró el uso de una escopeta, un arma poco común en este tipo de enfrentamientos, según Amarilla. "De lo que yo vi, se trataba de una escopeta que no es un arma muy frecuente, relativamente abundante en cualquier país", señaló el experto.
Este dato pone en evidencia la diversificación del armamento empleado por estas bandas, que tradicionalmente operaban con armas cortas de menor potencia.
En este sentido, Amarilla apuntó a las estrictas regulaciones de armas en Paraguay como un factor que, paradójicamente, podría estar incentivando el crecimiento del mercado negro.
"Es probable que estemos asistiendo a un aumento del tamaño del mercado negro en Paraguay, a raíz de la alta confusión que generan las nuevas reglamentaciones y leyes de armas", explicó.
Según el experto, las políticas restrictivas, en lugar de limitar el acceso a las armas, han generado un incentivo para el comercio ilegal, donde las armas alcanzan precios exorbitantes y se convierten en herramientas clave para el crimen organizado.