El matico en Paraguay: un encuentro con el turpial venezolano

La especie se reproduce en primavera y verano, principalmente entre noviembre y marzo, y acostumbra ocupar nidos abandonados de otros individuos, aunque a veces construye el suyo en huecos de troncos.

Alberto Yanosky
por Alberto Yanosky 13 Abril de 2025
13 Abril de 2025
Lateral del llamativo matico.
Lateral del llamativo matico. Foto: Carlos Ortega.

Recientemente, nos visitó el biólogo venezolano Antonio Briceño, con quien pudimos compartir naturaleza y cultura de la Región Oriental del Paraguay, y también compartir momentos con el apreciado Carlos Ortega. Recientemente, Carlos me compartía unas fotos bellísimas de esta ave, conocida como matico por nosotros en la región y científicamente conocida como Icterus croconotus, o I. icterus, que registró tanto en la Región Occidental como la Oriental. Creí oportuno dedicar esta columna dominical a esta ave que une nuestros pueblos, y en Venezuela conocida como turpial. 

El matico es un ave muy vistosa y bonita de ver en la naturaleza, según la describe Carlos. Tiene un fuerte y melodioso sil ido, y por su coloración anaranjada no pasará desapercibida. Ese anaranjado contrasta con su cara, pecho, cola y alas negras, con un iris muy amarillo y un blanco en las plumas remeras. Es un ave de áreas abiertas, de sabanas, y tiene una amplia distribución en Sudamérica. 

El matico tiene una dieta muy variada, debido a que consume principalmente insectos, como escarabajos, orugas y otros artrópodos, es un buen controlador de plagas, pero, además, al ingerir frutas, especialmente aquellas que son ricas en azúcares, es un buen dispersor de semillas. También existe evidencia que, en ocasiones, se alimenta del néctar de flores. Estos hábitos alimenticios le permiten adaptarse a diferentes entornos y aprovechar una variedad de recursos disponibles en su hábitat. 

Su género, Icterus, nos recuerda a la ictericia, color amarillento, y tiene su origen el idioma griego, y originalmente se creía que esta ave curaba la ictericia (jaundice). Y el epíteto croconotus se forma por dos palabras, lomo azafrán, también del griego antiguo. Interesantes los nombres científicos y sus orígenes, también el nombre común de trupial que se deriva de su hábito de andar en grupos (tropas). El nombre matico seguramente viene de la planta con propiedades medicinales, un arbusto, que tiene una inflorescencia de color naranja muy fuerte, a veces muy amarillento. 

Se reproduce en primavera

La especie se reproduce en primavera y verano, principalmente entre noviembre y marzo, y acostumbra ocupar nidos abandonados de otros individuos, aunque a veces construye el suyo en huecos de troncos. La hembra pone dos o tres huevos, los cuales incuba por dos semanas aproximadamente. Los polluelos vuelan fuera del nido desde quince días después de nacer, pero se alimentan solos únicamente después de los cuarenta días de edad.

El matico.
El matico.

El matico enfrenta algunas amenazas como los cambios del ambiente natural y la deforestación, particularmente en el Chaco; y además, se piensa que los cambios climáticos afectan los patrones climáticos que podrían tener incidencia en la disponibilidad de presas y de sitios propicios para su nidificación. Los eventos extremos como sequías prolongadas e intensas lluvias podrían perturbar sus hábitos reproductivos y alimenticios. La actividad humana, como la urbanización, las obras de infraestructura, pueden llevar a la fragmentación de su hábitat e incidir en su supervivencia, ya que la fragmentación podría por ejemplo aislar poblaciones e impedir la reproducción. 

A pesar de estas amenazas, el matico está actualmente clasificado como una especie de "preocupación menor" por la UICN, lo que indica que no está en riesgo inmediato de extinción. Sin embargo, los esfuerzos de conservación son esenciales para garantizar su supervivencia a largo plazo.

Esta ave es el ave nacional de Venezuela, elegido por su belleza y su canto distintivo. Y este símbolo nacional genera un sentido de orgullo y conexión cultural entre los venezolanos. Aunque existe el turpial originario de Venezuela, y otro turpial o matico con una distribución mayor, incluyendo su presencia en Paraguay; esta ave puede ser vista como un puente entre las dos naciones. La conservación de estas aves anaranjadas en ambos países puede fomentar la colaboración en temas de biodiversidad y protección de especies. Esto puede llevar a proyectos conjuntos y al intercambio de conocimientos sobre la preservación de la fauna.

Gracias a Carlos Ortega por las fotos y por llamar la atención sobre esta llamativa ave. 

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