Este sábado 30 de agosto, bajo el amparo de su patrona, santa Rosa de Lima, se recuerda en Paraguay el Día del Agente de Policía, instaurado en 1939 mediante un decreto del entonces presidente Félix Paiva. La fecha busca homenajear la labor de los efectivos policiales, encargados de garantizar la seguridad ciudadana y el mantenimiento del orden público.
Ese mismo año, el 25 de agosto, el arzobispo de Asunción, monseñor Aníbal Mena Porta, declaró a Santa Rosa de Lima como Patrona Celestial de la Policía de la Capital, reforzando la connotación religiosa de la conmemoración.
La Policía Nacional, como institución dependiente del Poder Ejecutivo, tiene la misión de preservar el orden público, proteger los derechos y bienes de las personas, prevenir delitos y colaborar en la investigación judicial.
No obstante, la celebración también genera un espacio de debate. Diversos sectores de la sociedad señalan que la institución enfrenta problemas estructurales, entre ellos la falta de recursos, la precariedad en la formación de sus agentes y, de manera recurrente, casos de corrupción que socavan la confianza ciudadana. Escándalos vinculados a sobornos, vínculos con el crimen organizado y abusos de autoridad han empañado la imagen de la fuerza en los últimos años, planteando la necesidad de una reforma profunda que devuelva credibilidad y transparencia.
La conmemoración del Día del Agente de Policía, así, no solo sirve para reconocer a quienes cumplen con honor su labor, sino también para recordar que la seguridad pública depende de una institución fortalecida, profesional y libre de prácticas corruptas.