Muy distinto a como se evoca en la guarania "Bienvenido, hermano extranjero", de Carlos Sosa, que promete hospitalidad y buen recibimiento, el arribo de los atletas que competirían en ASU2025 tuvo otros matices: baños fuera de servicio y basureros que parecían improvisados, recordando que la cordialidad puede cantarse, pero que el lirismo no siempre acompaña la realidad. La ironía saltaba a la vista: mientras la canción celebra la llegada de los visitantes, la terminal de aviones parecía disculparse silenciosamente por sus falencias.
En el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, cuatro bloques de baños —en embarque y desembarque, para damas y caballeros—estaban fuera de servicio mientras se llevaban a cabo obras de refacción.
Un pasajero, visiblemente fastidiado, compartió imágenes vía radio Monumental y se despachó con un comentario irónico: "¿No sabían de los Panamericanos y que íbamos a recibir miles de visitantes? ¡Qué inútiles nuestras autoridades!".
Desde la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), la arquitecta Beatriz Giuzzio explicó que se trata de un "proyecto de reestructuración general", que se ejecuta por etapas, empezando por el sector norte, luego continuará en el sur y, finalmente, en las zonas. Lamentablemente, no hay baños transitorios disponibles durante la obra porque el aeropuerto no cuenta con esa capacidad.
Según Giuzzio, el complejo tiene un total de 16 bloques; 12 seguían funcionando, aunque, como ella admite, la señalización no siempre ayuda a encontrar los que sí están.

Pero la historia no acaba en los sanitarios. Las críticas también apuntaron hacia otros rincones: "Ni basureros en condiciones tiene", denunció un video publicado por NPY, que retrata la falta de contenedores en condiciones mínimas en la terminal aeroportuaria. Sin duda, el mensaje es claro: no basta con arribar y competir, también se espera una bienvenida digna, incluso desde lo más básico como basureros funcionales.
Estas circunstancias se suman a una discusión que ya venía sonando hace semanas: muchos ciudadanos afirmaban que el aeropuerto estaba claramente rezagado, con infraestructura desgastada y una estética que no acompaña la modernización urbana. Frases como "En pleno 2025 aún no tenemos por lo menos un aeropuerto que valga la pena" o "¿Será que las autoridades no sienten ni un mínimo de vergüenza?", reflejan esa frustración compartida.
En suma, la bienvenida dejó una mala impresión para las delegaciones internacionales de atletas.
Hubo flores, aplausos, himnos, abrazos y esperanza de ganar medallas... y al mismo tiempo, carteles que pedían disculpas ("Disculpen las molestias, estamos trabajando en obras") y basureros que no daban abasto. ASU2025 es una celebración deportiva exuberante con un trasfondo: una infraestructura que necesita urgentemente ponerse a la altura de la historia.