Por Carlos Ortega
El amigo Carlos Ortega me compartía unas fotos de un ave rara de ver y que se considera migratoria, pero él dice que ahí está en el Lago de la República de Ciudad del Este y se la puede apreciar tranquilamente, y hasta menciona que encontró el nido de la especie. A esta ave se la conoce científicamente como Fluvicola nengeta y comúnmente como viudita enmascarada. Es un ave paseriforme, del grupo de los pájaros que pertenece a la familia Tyrannidae, pariente del pitogüé, y en general se los conoce como atrapamoscas tiranos. La viudita enmascarada es nativa de América del Sur, y se distribuye ampliamente en varios países, pero en Paraguay (en Uruguay) se la considera como divagante y sus avistamientos han sido muy puntuales, por ello la importancia de mostrar estas bellas fotos que nos comparte Carlos y hacer que la gente la conozca.
Su nombre genérico, Fluvicola, deriva del latín "fluvius" (río) y "-cola" (morador), haciendo alusión a su preferencia por hábitats humedales en general, y se la puede ver en ambientes cercanos a cuerpos de agua. El nombre específico o epíteto, nengeta, nos debe también llenar de orgullo, ya que proviene del tupí guaraní "guirá nheengetá", que significaría algo así como "pájaro que susurra".
Se la puede ver en el lago, en un ambiente bien acuático con oferta de hábitat variado y alimentos, ya que la dieta de esta ave está basada principalmente en insectos, y le gusta alimentarse generalmente de forma individual o en parejas, mostrándose a menudo confiada y conspicua, buscando su alimento cerca del agua o en el suelo, así como en vegetación flotante y emergente. Como buen tiránido, captura a sus presas mediante vuelos cortos, carreras rápidas y saltos hacia arriba, así que hay que acercarse al Lago de la República para verla en sus despliegues.
La viudita enmascarada es pequeña, con unos 15 cm de longitud, y los plumajes son similares entre ambos sexos, muy blancos, por lo que no hay un dimorfismo sexual aparente, y tiene esa muy marcada franja negra a través del ojo, que hizo que se le pusiera ese nombre de "enmascarada". El blanco de las partes inferiores del ave se complementa con la parte dorsal que tiene un tinte gris parduzco, mientras que las alas y la cola son negras con puntas blancas en las plumas, mientras que tiene un ojo con iris oscuro, pico negro y patas y pies negros.

La biología reproductiva de la viudita enmascarada presenta algunas particularidades y, aunque la estación reproductiva no está completamente definida, se ha observado que las parejas exhiben comportamientos de cortejo, levantando, desplegando y moviendo la cola hacia arriba y hacia abajo. Los machos también pueden abanicar la cola y extender las alas. El nido es una estructura en forma de bola, construida con hierbas y tallos, con una entrada lateral en donde se pueden encontrar de uno a tres huevos, que son blancos con manchas marrones. La incubación está solo a cargo de la hembra y el macho no tiene ningún rol, y la incubación dura aproximadamente 15 días. Sin embargo, tanto hembra como macho se encargan de alimentar a los polluelos. Y hay algo interesante con esta viudita, ya que la literatura muestra que puede construir sus nidos tanto en la vegetación nativa como en las estructuras urbanas, como postes de tendido eléctrico y luminarias; sin embargo, cuando anidan en lugares de vegetación natural, la tasa de supervivencia de los nidos es significativamente mayor que en estructuras artificiales.
El principal hábitat de la viudita enmascarada son los humedales, y esto incluye bosques que están asociados con los humedales, aunque se ha visto que prefiere áreas de matorral algo abiertas cerca de cuerpos de agua dulce, favoreciendo especialmente zonas pantanosas y también en arrozales o campos de arroz, con la abundancia de agua de estos ambientes productivos. Se ha observado una creciente presencia de la especie en parques urbanos y suburbanos en Brasil, y su capacidad de adaptación a ambientes modificados por el hombre, como los campos de arroz y las áreas urbanas, ha contribuido a su aparente expansión en algunas regiones.
Según su clasificación internacional (UICN), esta especie está clasificada como de Preocupación Menor (Least Concern). Esta clasificación se basa en varios factores, como que tiene un área de distribución amplia y está aumentando, aunque no sabemos cuántos individuos existen en la naturaleza, y también que no se han identificado amenazas inmediatas significativas para la especie en general, excepto por la transformación de los humedales. Si bien no hay mayores preocupaciones, es importante seguir monitoreando las poblaciones de Fluvicola nengeta y sus hábitats, así como lo hace Carlos Ortega, especialmente en áreas donde la presión humana es alta, y es todo un aliciente que se encuentre en plena Ciudad del Este en un humedal artificial y con tanta presencia humana. La conservación de los humedales, que son cruciales para la supervivencia de la especie, es fundamental. La adaptación de la especie a ambientes modificados también destaca la importancia de mantener cierta calidad ambiental en estos paisajes.
Fluvicola nengeta es una bella ave, muy conspicua cuando está, con una biología reproductiva adaptable y una ecología ligada a los humedales. Gracias una vez más a Carlos por compartir las fotos y motivar a escribir sobre este carismático tiránido.