Las autoridades brasileñas informaron que el hallazgo se produjo durante un control rutinario en la zona fronteriza con Ciudad del Este. Dentro de la mochila del sospechoso hallaron frascos plásticos y bolsas con los animales ocultos, algunos de ellos en condiciones precarias.
El detenido confesó que adquirió los reptiles en territorio paraguayo con la intención de revenderlos en São Paulo, donde el tráfico de fauna exótica mueve importantes sumas de dinero en el mercado negro.
Los ejemplares incautados fueron entregados al Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama), que se encargará de su evaluación y posterior traslado a un centro especializado para su recuperación.
El contrabando de animales silvestres constituye un delito ambiental grave en ambos países, castigado con penas de prisión y elevadas multas. Las autoridades reiteraron que estas prácticas ponen en riesgo la biodiversidad y la salud pública.
La Policía Federal abrió una investigación para identificar a los proveedores en Paraguay y desarticular posibles redes dedicadas al tráfico de especies protegidas.