Desidia en política ambiental encendió mecha de arrasadores incendios

Desidia en política ambiental encendió mecha de arrasadores incendios

Al final de la tarde, y con el país en llamas, el Senado completaba este jueves el trámite parlamentario de la declaración de emergencia nacional por los incendios por 90 días, que tenía ya media sanción en Diputados, y que dispone la articulación de ministerios e instituciones del gobierno en el combate a los siniestros.

A esa hora, el aire en todo Central era irrespirable. El gobierno de Mario Abdo Benítez se había declarado ya incapaz de controlar la situación. Lo dijo el ministro del Interior, Euclides Acevedo, anunciando que el Ejecutivo se apresta a conseguir urgente ayuda internacional. Habló de aviones hidrantes chilenos y brasileños.

La declaración de emergencia del Congreso, también dispone el desembolso de un aporte especial de G. 5000 millones a las distintas compañías de bomberos del país, cuya situación se reveló sumamente precaria, con vehículos descompuestos, equipos rotos o inutilizados, y hasta sin calzados adecuados.

A media tarde, el ministro del Ambiente Ariel Oviedo era tendencia en tuiter, pero no porque se lo haya visto en la línea de fuego, sino merced al tuitazo de usuarios autoconvocados con el hashtag #RenunciaArielOviedo, que recolectó múltiples respuestas, entre memes, insultos y críticas a la gestión del MADES en su rol de organismo de aplicación de todo lo relacionado con el medio ambiente en el país.

"El Mades no tiene los recursos -dijo que disponen solo de U$S 8 millones de presupuesto-, ni las atribuciones legales en este tema de los incendios", se excusó el Ministro, quien mantuvo varias reuniones con intendentes, gobernadores, fiscales, y otras autoridades, como el ministro Joaquín Roa, de la Secretaría de Emergencia Nacional, que estaría coordinando la respuesta articulada a la emergencia.

Debilidad institucional

Si bien la gestión de Oviedo no se ajusta a los parámetros deseados, la suya no es la primera administración en ser superada por los acontecimientos, y en no acertar con la aplicación de las políticas ambientales y la legislación en la materia, que según los especialistas en derecho ambiental son profusas y muy claras en la estructura jurídica paraguaya.

El sábado, el ingeniero Arnulfo Fretes Escario, experto forestal del departamento de Itapúa, señalaba a El Nacional sobre la responsabilidad de la cartera ambiental del gobierno en los incendios. “Su labor -decía- es coordinar y hacer viable uno de los objetivos de la línea de trabajo de la política ambiental nacional, que es la precaución, que tiene todo un proceso de aplicación”.

Fretes Escario señalaba en tal sentido que “hay mucha debilidad institucional y poco gerenciamiento en los temas ambientales”.El experto decía que esto no toca solo la gestión de Oviedo al frente del MADES, “esto no es nuevo”, sino una constante a los largo de los años, en que los sucesivos gobiernos no han podido desarrollar una política ambiental nacional, apoyada “en principios básicos como sustentabilidad, precaución, integralidad, gradualidad y responsabilidad”.

“En función de esto se abren líneas de acción del MADES, que tiene que impulsarlos y articularlos de tal manera que podamos tener un desarrollo sustentable; tiene que conducir la política ambiental nacional y hacer esa articulación institucional para que cada institución pueda realizar lo propio”, decía Fretes Escario.

“En el caso concreto de los incendios -añadía-, tenemos una gradación de responsabilidades, tanto en instituciones públicas del poder central, y también de municipios y gobernaciones, pero es el MADES el que debe conducir todo ese accionar en una interrelación estrecha que permita justamente aplicar la precaución, y prevenir estos desastres”.

También, el abogado Pedro López Ibieta, consultor en Derecho Agrario y Ambiental, señalaba que la cartera ambiental del gobierno no puede estar ausente en un escenario de catástrofe como éste, y que pese a que el marco normativo pone en manos de las municipalidades lo relacionado a los incendios, la cartera ambiental no puede quedarse al margen y trasladar responsabilidades y liderazgos.

Nuestro país tiene una de las legislaciones ambientales más abarcativas del continente. Prácticamente, todo está escrito, pautado. Sin embargo, casi nada de esto se cumple; no se respetan las franjas territoriales, las áreas de contención; se envenenan ríos, arroyos, y lagunas, como la de Limpio, que fue noticia gracias a que el actor de Titanic devenido en activista ecologista, se resolvió a tuitear; ahí recién entraron en acción los resortes institucionales del Estado.

Lluvia de ceniza

39% de humo había en Asunción ayer a media tarde, según los informes de la Dirección de Meteorología. El cielo aparecía encapotado y apenas dejaba pasar la luz del sol. Parecían nubes de lluvia, el esperado cambio de clima; pero no, estaba lloviendo ceniza.

Desde el infierno de Cerro Koi, Areguá, el capitán de los bomberos voluntarios amarillos Cristhian Vázquez, alertaba sobre la lluvia de cenizas que caía sobre Asunción y el Departamento Central.

“Pareciera que va a llover, pero es una lluvia de cenizas que está cayendo ahora”, decía Vázquez sobre el opaco paisaje urbano que ofrecían nuestras ciudades, y que abrieron paso a postales apocalípticas, que algún medio se aventuró a comparar con realizaciones hollywoodenses como “Matrix” o “Mad Max”.

Las cenizas de las que hablaba el bombero Vázquez venían, arrastradas por el incesante viento norte que contribuía a acrecentar la sensación de asfixia, desde Remansito, y otros focos incontrolables en Luque, Presidente Hayes, y hasta en el Chaco argentino; y Cerro Koi, donde él, sus compañeros y vecinos luchaban denodadamente a esa hora por mantener a raya las llamas que devoraban todo a su paso, y que amenazaban consumir sus viviendas.

Bomberos sin equipos

El mismo capitán Vázquez relató a varios medios la paupérrima situación de los bomberos voluntarios paraguayos, que muchas veces ponen de sus bolsillos para hacerse con algo de equipo de trabajo.

“Estamos con los equipos rotos, la gente ya no tiene botas; yo perdí dos en Cateura y Costanera norte”, dijo. “Estos incendios se combaten con mochilas especiales y guachas de cuero; esos equipos están ya en su mayoría dados de baja”, explicó.

“Tenemos móviles como el de la 5ta Compañía de Ñemby, que reventó el motor yendo a Cateura; nuestras mangueras están agujereadas, quemadas; ayer un móvil casi se incendió en Ypacarai; tenemos 80 bomberos en Mbaracayú; en Choré”, contó. Dijo que su cualquiera que googleé los mapas satelitales de los incendios “va a ver que Paraguay está sumergido en una nube roja”.

“Estamos sin recursos, si no fuera por la ciudadanía no podríamos seguir adelante; nos llevan comida, agua, aportes para el combustible”, relató el bombero voluntario.

Autogestión contra el fuego

Las campañas solidarias que se organizaron rápidamente a través de las redes sociales, son la punta del iceberg de un fenómeno social mayor, que suele repetirse cada vez que el país enfrenta una gran amenaza: la autogestión comunitaria.

Esta vez, la emergencia llega dentro de otra emergencia, la pandemia de Covid-19, que tiene a vecinos y barrios enteros fogueados para la acción colectiva.

En todas partes, las comunidades se organizaron rápidamente y sin mediar burocracia, vecinos y vecinas se sumaron a los bomberos en el combate al fuego. Cientos de imágenes, de hombres, mujeres y jóvenes en una interminable cadena de baldes de agua arrojadas a las llamas, se hicieron virales.Según los mapeos satelitales, ayer hubo 5.231 focos de incendio en todo el país. Solo en Presidente Hayes se registraron 3.509 focos durante las últimas 24 horas. En Caazapá se reportaron 296, en Ñeembucú 227 y en Alto Paraguay 229. También se registraron focos importantes en Itapúa y Misiones. Las zonas menos afectadas fueron Asunción con 5, entre ellos Cateura que volvió a arder; Alto Paraná con 16 y Cordillera con 19.

Como contrapartida, atendiendo a que muchos de estos incendios ocurren en propiedades privadas, y subyacen las sospechas de que fueron provocados por sus propietarios para preparar la tierra para la siembra, el Ministerio Público informó de la imputación de tres hombres en el Chaco.

El continente arde

Un mapa de América del Sur, viralizado también ayer, muestra a la perfección la realidad de lo que está sucediendo en todo el continente. Los incendios arrasan la región; Brasil, Paraguay, el norte, litoral y centro de Argentina, concentran todo el fuego, que también se extiende hacia Bolivia, el centro de Chile, las Guyanas y Venezuela; la Amazonia arde en el mapa.

Dice un reporte de la BBC de Londres, que los incendios de este año en nuestro continente están afectando ecosistemas completos, como los humedales del Pantanal, que comparten Brasil, Bolivia y Paraguay, y tiene una extensión parecida a la de Rumania. “Santuario para la biodiversidad: el hogar de la nutria gigante, de los tapires y el área con mayor densidad de jaguares del mundo”, ilustra el informe.

Los incendios en los humedales argentinos en el Delta del Paraná; ciudades como Rosario que han quedado envueltas en cortinas de humo irrespirable durante semanas.En Venezuela se han detectado unos 13.000 focos, un récord para un país en que la media suele ser de 7.000 incendios anuales. En Colombia también se han registrado el doble del promedio de incendios anuales.

Evidentemente, Paraguay no es el único de los países de la región con problemas de fenómenos cada vez más recurrentes, y en su errático abordaje de éstos y otros desastres, que ponen en riesgo el equilibrio ambiental de todo el continente.

Pero aquí, las políticas de Estado suelen tentar la suerte, que finalmente y como siempre queda librada a la imaginación, el ingenio, la voluntad de quienes ven amenazadas sus vidas y las de sus familias, como ayer en Cerro Koi, en Luque, Cateura; en el Chaco.

Anoche, mientras los titulares y noticieros seguían relatando la catástrofe en títulos cada vez más grandes, todas las esperanzas estaban puestas en que los vientos cambien, y se lleven la ceniza; que ingrese de una vez ese frente frío pronosticado por Meteorología, y que por fin llueva.