Paraguay enfrenta una emergencia silenciosa que no ocupa titulares permanentes ni genera protestas masivas, pero erosiona lentamente su futuro: la deserción escolar, no se trata de un número aislado ni de un problema administrativo. Se trata de trayectorias interrumpidas, proyectos de vida truncados y una pérdida acumulativa de capital humano que impacta directamente en productividad, cohesión social y desarrollo económico. Cuando un adolescente abandona el sistema educativo, el país pierde mucho más que un estudiante. Pierde años de inversión pública, pierde potencial innovador y pierde movilidad social.
La pregunta central ya no es si existe deserción, la evidencia es contundente, la pregunta es si estamos dispuestos a rediseñar el sistema para que vuelva a incluir.
El diagnóstico: una fractura que se acumula
Los datos disponibles muestran que la deserción no ocurre de forma abrupta, se acumula progresivamente en inasistencias, repitencia, rezagos y desenganche hasta convertirse en desvinculación definitiva. Las tasas estimadas por nivel educativo muestran que el problema se intensifica en la transición hacia la adolescencia y la educación media:
- 5,3% en el 1.º y 2.º ciclo de la Educación Escolar Básica
- 7,9% en el 3.º ciclo
- 6,5% en Educación Media
En paralelo, casi uno de cada diez adolescentes de 12 a 17 años no asiste a clases, el impacto es mayor en varones y en zonas rurales. A esto se suma un dato estructural: el 17% de jóvenes entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja. Cada año fuera del sistema educativo es un año perdido de acumulación de habilidades formales, experiencia laboral estructurada y capital social. La secundaria sigue siendo el principal cuello de botella para la movilidad social en Paraguay y en el Cono Sur, allí se concentra el mayor riesgo de abandono.
¿Por qué se van? El sistema que no conversa con la vida real
Las causas de abandono no son ideológicas ni abstractas, son materiales y cotidianas.
- Trabajo temprano.
- Responsabilidades de cuidado.
- Restricciones económicas.
- Distancia geográfica.
- Desmotivación frente a un currículo percibido como irrelevante.
Pero el problema estructural no es únicamente por qué se van, sino cómo responde el sistema ante esas condiciones. El modelo tradicional fue diseñado para trayectorias lineales, presenciales y homogéneas, supone continuidad anual, horarios fijos y disponibilidad completa del estudiante, no fue concebido para:
- Interrupciones temporales sin expulsión definitiva.
- Compatibilización real entre estudio, sueños y trabajo.
- Ritmos de aprendizaje diferenciados.
- Reingresos en distintos momentos del año.
Cuando la vida real no encaja con la estructura escolar, el sistema pierde estudiantes, sin embargo, existe un dato que cambia completamente la narrativa: una amplia mayoría de quienes abandonaron manifiesta voluntad de retorno si existieran opciones flexibles. Esto significa que la deserción no es ausencia de deseo, es ausencia de diseño institucional adecuado.
EBA y EMA: la arquitectura normativa de una segunda oportunidad
En este contexto, la Educación Básica Abierta (EBA) y la Educación Media Abierta (EMA) constituyen una oportunidad estratégica.
La EBA (Educación Básica Abierta) abarca 7.º, 8.º y 9.º grado y está dirigida a adolescentes de 13 a 15 años que, por diversas razones, no pueden sostener la modalidad regular presencial.
La EMA (Educación Media Abierta) comprende 1.º, 2.º y 3.º año de la Educación Media y se orienta a jóvenes de 15 a 20 años, permitiendo compatibilizar estudio con trabajo u otras responsabilidades. Ambas modalidades introducen elementos estructurales que el sistema regular no contempla:
- Organización modular flexible.
- Tutorías de acompañamiento.
- Semipresencialidad.
- Materiales para autoaprendizaje guiado.
- Progresión a ritmo propio.
La Resolución 94/2024 habilita su expansión en instituciones oficiales, privadas y subvencionadas, esto no es un detalle técnico, es un cambio de paradigma, el éxito del sistema ya no puede medirse únicamente por cobertura de quienes permanecen dentro, sino por su capacidad de reincorporar a quienes quedaron afuera.
La verdadera prueba política será la implementación con calidad, escala y sostenibilidad, no basta con habilitar una modalidad; se requiere convertirla en política estructural de reinserción.
El debate incómodo: cierres, rigidez y sostenibilidad institucional
El fenómeno no se limita al abandono estudiantil, el ecosistema educativo también enfrenta tensiones estructurales. En América Latina se observa cierre y reordenamiento de instituciones educativas privadas debido a inestabilidad de matrícula y presión financiera, cuando la demanda real no calza con la oferta rígida, el sistema pierde estudiantes y, posteriormente, pierde instituciones.
Deserción y cierre institucional no son fenómenos aislados, son síntomas de una desalineación entre formato escolar y condiciones socioeconómicas contemporáneas. Si el sistema no ofrece alternativas flexibles y sostenibles, la consecuencia es doble: estudiantes excluidos y oferta debilitada.
Tecnología: ni salvación automática ni enemigo ideológico
En el debate público, la palabra "flexibilidad" suele asociarse automáticamente con digitalización, esta simplificación es peligrosa. El Informe GEM 2023 de UNESCO advierte que:
- No abundan pruebas sólidas e imparciales sobre el impacto real de la tecnología educativa.
- Los productos EdTech evolucionan cada 36 meses en promedio.
- La tecnología debe complementar la interacción humana, no sustituirla.
Además, la adopción tecnológica sin equidad puede profundizar brechas, si una política de reinserción depende exclusivamente de conectividad o dispositivos, el sistema corre el riesgo de excluir precisamente a quienes pretende recuperar. La pregunta estratégica no es ¿qué plataforma comprar? Si no más bien es ¿qué tipo de estudiante queremos formar?
En una era de inteligencia artificial y abundancia informacional es 24/7 de fácil acceso, en donde el desafío educativo no es memorizar más contenido, más bien es aprender a discernir, seleccionar información relevante, desarrollar pensamiento crítico y autonomía en el aprendizaje.
La tecnología puede ser un medio poderoso, pero solo si responde a un proyecto pedagógico claro y a reglas de gobernanza que protejan datos y derechos.
El giro pedagógico: de currículo prescripto a currículo con sentido
En la transformación digital en la educación la "gestión del cambio" no es solo tecnológica, Es curricular y metodológica. La evidencia regional insiste en que la digitalización sin cambio pedagógico reproduce el mismo modelo transmisivo, solo que más costoso. Un sistema que aspire a reinsertar debe:
- Vincular aprendizajes con proyectos de vida reales.
- Integrar competencias para el trabajo y la ciudadanía.
- Incorporar pensamiento crítico y ética digital.
- Ofrecer trayectorias personalizadas y flexibles con estándares académicos claros.
La EBA y la EMA solo serán exitosas si no se convierten en "vías rápidas" de baja intensidad, sino en formatos exigentes, acompañados y adaptados a la realidad del estudiante. Aprendizaje Autónomo y Flexibilidad no significan menor calidad, significan diseño inteligente con propósito y educación con visión de futuro.
De la retórica a la política pública: seis decisiones estratégicas
Si Paraguay quiere transformar la emergencia silenciosa en oportunidad histórica, necesita decisiones concretas:
1. Medir reinserción como indicador central.
No basta con cobertura general. Debe existir meta explícita de retorno.
2. Financiamiento sostenible para modalidades abiertas.
La flexibilidad requiere tutorías, seguimiento y estructura institucional.
3. Implementación con estándares académicos claros.
Evitar que la modalidad abierta se perciba como alternativa de menor exigencia.
4. Compatibilización real con trabajo y cuidados.
Horarios adaptables, acompañamiento socioeducativo y seguimiento personalizado.
5. Tecnología regulada y con evidencia.
Evaluación de impacto, protección de datos y criterios pedagógicos previos a la adopción.
6. Reordenamiento sin "desiertos escolares".
Si el ecosistema se reestructura, debe garantizar continuidad y alternativas reales.
La dimensión política: rediseñar el sistema o administrar la exclusión
La deserción no es un destino inevitable ni una falla individual, es en gran medida, el resultado de un diseño institucional que aún responde a una lógica homogénea frente a una sociedad diversa, dinámica y profundamente desigual.
Niños, adolescentes y jóvenes de hoy viven en contextos cambiantes, con responsabilidades familiares, laborales y sociales que no siempre se alinean con un modelo escolar rígido, lineal y presencial. Cuando el sistema no logra dialogar con esas realidades, se produce una desconexión progresiva que termina en abandono.
El país enfrenta, por tanto, una decisión estratégica que trasciende lo educativo:
¿continuar administrando las consecuencias de la exclusión o asumir el desafío de rediseñar el sistema desde un enfoque inclusivo y pertinente?
Rediseñar no significa debilitar estándares, significa reconocer la diversidad de trayectorias y construir estructuras flexibles que sostengan la calidad académica mientras amplían oportunidades reales.
En este marco, la Educación Básica Abierta (EBA) que incluye 7.º, 8.º y 9.º grado para adolescentes de 13 a 15 años y la Educación Media Abierta (EMA) que abarca 1.º, 2.º y 3.º año de la Media para jóvenes de 15 a 20 años representan una oportunidad concreta para consolidar una política pública de "segunda oportunidad" con base normativa, pedagógica y operativa, no se trata solo de ofrecer una modalidad alternativa, se trata de institucionalizar un modelo que:
- Reconozca la diversidad de contextos sociales.
- Permita compatibilizar estudio y responsabilidades reales.
- Garantice acompañamiento y tutoría personalizada.
- Mantenga estándares académicos exigentes.
Pero la voluntad normativa debe traducirse en implementación efectiva, financiamiento sostenible y evaluación permanente de resultados. La inclusión no puede quedarse en el papel. Cada adolescente que abandona el 7.º, 8.º o 9.º grado no es simplemente un caso individual: es una señal temprana de desconexión entre escuela y realidad.
Cada joven que no culmina la Educación Media no es una estadística más: es una alerta estructural sobre la necesidad de ajustar el diseño institucional a las condiciones contemporáneas, reinsertar no es un gesto asistencial ni una política compensatoria, debe ser una estrategia de desarrollo humano y económico.
Un sistema que logra reincorporar con calidad no solo reduce desigualdad, aumenta productividad, fortalece ciudadanía y amplía cohesión social. Transformar el sistema para que nadie quede atrás no es una opción ideológica, es una decisión de Estado.
Conclusión: la generación que definirá nuestro desarrollo
No estamos ante una discusión técnica menor, estamos ante una decisión que definirá el tipo de país que Paraguay será en la próxima década. La deserción escolar no es un dato incómodo en una planilla estadística, es una señal estructural de que el modelo necesita actualización y cuando un sistema no se actualiza, la sociedad paga el costo en desigualdad, baja productividad y frustración generacional.
Hoy el país cuenta con herramientas normativas, modalidades diseñadas y evidencia suficiente para actuar, lo que está en juego no es el diagnóstico, es la determinación política, reinsertar con calidad, no es un gesto de asistencia social, es una apuesta estratégica por el desarrollo sostenible, es fortalecer capital humano, es ampliar ciudadanía, es reducir brechas antes de que se conviertan en fracturas irreversibles.
La pregunta que queda abierta no es técnica, es política:
¿Seguiremos adaptando a los jóvenes a un sistema rígido o adaptaremos el sistema a la realidad de los jóvenes?
Porque las naciones no se miden solo por su crecimiento económico, sino por su capacidad de no dejar a su generación más joven fuera del futuro y Paraguay no puede darse el lujo de perderla.
Sobre la autora
Lilian Demattei es doctoranda en Educación por la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), donde investiga procesos de transformación digital y actualización de políticas educativas, se desempeña como consultora internacional en trasformación digital, pertenece al grupo GITAE (Grupo de Investigación de Tecnología Aplicada a la Educación) de la FPUNA, actualmente en el sector privado es la CEO de Academia STEAM PY y coordinadora del Día de la Inteligencia Artificial en Paraguay, se desempeña como Directora Ejecutiva de la Sociedad Paraguaya de Informática en Salud (SPIS), es miembro activo de la Sociedad Paraguaya de IA (SoPaIA) y directora ejecutiva de la Red de Directores de Instituciones Educativas (REDIE) Paraguay..
Referencias
Banco Interamericano de Desarrollo. (2022). Juventud desigual: Un reto para el desarrollo del Cono Sur. BID. https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Juventud-desigual-un-reto-para-el-desarrollo-del-Cono-Sur.pdf
El Nacional. (2024). Ni el mercado ni el Estado: ¿Seguimos mirando hacia otro lado? https://elnacional.com.py
Ministerio de Educación y Ciencias. (2022). Diseño curricular de la Educación Media Abierta (EMA). MEC. https://www.mec.gov.py/cms_v2/adjuntos/17725?1645104863
Instituto Nacional de Estadística. (2019). Encuesta Permanente de Hogares Continua (IV trimestre 2019). INE Paraguay.
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2021). Análisis de la deserción escolar en Paraguay. OEI. https://oei.int/wp-content/uploads/2021/11/anlisi1.pdf
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2025). Hacia una nueva educación: Ideas fuerza para guiar la transformación. OEI. https://oei.int/wp-content/uploads/2025/06/transf-educ-ideas-fuerza-web.pdf
UNESCO. (2023). Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2023: Tecnología en la educación. ¿Una herramienta en los términos de quién? UNESCO. https://www.unesco.org/gem-report/sites/default/files/medias/fichiers/2023/07/7952%20UNESCO%20GEM%202023%20Summary_ES_Web.pdf