Culebras poco conocidas, en la búsqueda de más información
El colega José (Joseli) Maciel me compartía fotos de dos bellas culebras para las cuales se sabe muy poco a nivel nacional, y pensé que sería bueno hablar de estos animales, parte de la biodiversidad nacional que requiere de mayores esfuerzos de colecta de información. Estas dos especies, para las cuales no se les conoce un nombre vulgar, pero científicamente se trata de Apostolepis dimidiata y Atractus paraguayensis. Y considero que muchas especies del país son discretas, subterráneas o nocturnas, por eso casi no se las ve, y que sea rara no siempre significa que estén al borde de la extinción; a menudo significa que sabemos poco de ellas porque son difíciles de encontrar. Entonces, el trabajo que hace José como otros colegas herpetólogos (quienes estudian anfibios y reptiles) es tratar de colectar información para conocerlas ya que esto ayuda a desmitificar, valorar su rol ecológico (control de invertebrados y pequeños vertebrados) y proteger hábitats clave.
Por un lado, Apostolepis dimidiata es una especialista del subsuelo, serpiente pequeña, fosorial (pasa gran parte de su vida bajo tierra), suele tener cabeza oscura ("blackhead") y líneas claras en el dorso; el vientre puede estar fuertemente pigmentado. Es pequeña y esbelta. Tiene una vida muy secreta al ser subterránea; rara vez se la ve; se alimenta probablemente de invertebrados y pequeños vertebrados que encuentra cavando. Y sabemos que es ovípara, es decir, pone huevos. Decimos que es de "Preocupación Menor" por la UICN, pero su biología sigue poco documentada en Paraguay, así que aquí tenemos una tarea importante para abordar.
Por otro lado, Atractus paraguayensis; podría llamársela "falsa coral", aunque es un poco más discreta. También es una serpiente pequeña a moderada, terrestre o semifosorial, con hábitos criptozoicos (se oculta bajo hojarasca, troncos y suelos sueltos). Tiene su dorso beige con manchas negras paravertebrales o una línea vertebral, y el vientre blanco crema. Las hembras suelen ser más grandes. Se alimenta de lombrices, artrópodos y pequeños moluscos; pone huevos y su actividad aumenta en los meses cálidos. De la misma manera que en el otro caso, a nivel global figura como de "Preocupación Menor" (LC) en la UICN; pero en Argentina estuvo listada como "Vulnerable" por su distribución acotada y pérdida de hábitat, lo que subraya la importancia de monitorear poblaciones y conservar ambientes naturales.
Vamos a aprovechar estas bellas fotos y estas dos especies para abordar algunos mitos comunes y realidades. He escuchado que "si no la conozco, debe ser peligrosa"; la mayoría de estas serpientes no es agresiva y siempre es importante evitar el contacto. Como ya abordamos este tema, algunas pueden imitar colores llamativos (como las "falsas coral"), pero carecen del veneno potente y los colmillos especializados de las corales verdaderas; otras también se parecen a yararás o cascabeles. Si encuentras una culebra o serpiente, no la manipules; mírala a distancia y evita dañarle su refugio (troncos, piedras, suelos sueltos), y es clave que puedas reportar los registros (con foto y ubicación) a iniciativas de ciencia ciudadana, ya que esto ayuda a llenar vacíos de conocimiento. También es importante que se puedan proteger suelos naturales, bordes de bosque, pastizales y humedales, ya que así mantienen los microhábitats que estas especies necesitan.
Hace unos días logré tener mi copia de Serpientes del Paraguay que lanzó el colega Pier Cacciali el año pasado, en su segunda versión ampliada y mejorada, versión primera del 2009 que tuve la oportunidad de facilitar. El libro aborda prácticamente las 120 especies que existen en Paraguay, y de ellas 15 (poco más del 10 %) son venenosas. Allí hay información sobre estas dos especies que son poco conocidas.
Las serpientes "raras" de Paraguay son pequeñas piezas de un gran rompecabezas ecológico. Aunque discretas, cumplen funciones valiosas y nos recuerdan que aún hay mucho por descubrir bajo nuestros pies. Quizás estas especies nos parecen raras, pero al no coincidir con nuestros "hábitats" o nuestros hábitos, podrían llegar a ser más comunes de lo que creemos. Con más curiosidad, datos y respeto por sus hábitats, podemos convivir y conservar esta fauna única.
Agradezco a José por la voluntad de compartir imágenes y por su intención de involucrar a la gente en el conocimiento de las serpientes e invitarlas a comentar sus hallazgos, sus encuentros y a Pier por esta excelente obra actualizada que tienen que poder hojear.