En el marco del Día Internacional de la Mujer, la periodista y comunicadora paraguaya Angie Prieto reflexiona sobre su experiencia denunciando situaciones de acoso y violencia laboral dentro de un medio de comunicación, una lucha que la llevó a enfrentar un largo proceso judicial y a permanecer más de tres años sin poder ejercer su profesión.
Su historia se convirtió en un símbolo para muchas trabajadoras y en especial las trabajadoras de prensa que atraviesan situaciones similares, pero que muchas veces optan por el silencio ante el temor a las consecuencias.
Prieto recuerda que su lucha comenzó luego de acompañar y denunciar casos de acoso sexual y violencia laboral dentro del medio donde trabajaba. A raíz de ello, el entonces director del Grupo Albavisión del SNT, Marcelo Fleitas, presentó una demanda por injuria en su contra.
"Mi lucha inició cuando el director del Grupo Albavisión del SNT, Marcelo Fleitas, me demandó por injuria en represalia por haber acompañado y denunciado casos de acoso sexual y violencia laboral dentro del medio de comunicación donde me desempeñaba como periodista", relata.

El proceso judicial tuvo un fuerte impacto en su vida personal y profesional. Durante ese tiempo, Prieto afirma que enfrentó numerosos obstáculos que afectaron su carrera y su estabilidad económica.
"Por más de tres años quedé sin poder trabajar en mi profesión, con todo el daño moral, económico y social que implicó para mi vida ese proceso", señala.
En medio de esa situación, el apoyo de su entorno fue fundamental para seguir adelante.
"Pasé miles de obstáculos laborales, no podía ejercer el periodismo, mi vida profesional quedó en pausa y con ello un daño irreparable. Desde un principio me sostuvieron mi familia y colegas de la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras", comenta.
Finalmente, la justicia la absolvió en el proceso por presunta injuria, una decisión que, según Prieto, marcó un precedente importante.
"Fue un hito histórico, no hay otro antecedente similar donde el propio director de un medio de comunicación demande a su empleada periodista por chismes de pasillos y una nota. Fue un claro ataque a la libertad de expresión y a la organización de trabajadoras de prensa. En el juicio quedó en evidencia mi inocencia y quedé absuelta", afirma.
En el contexto del Día Internacional de la Mujer, la periodista considera que todavía existen importantes desafíos para garantizar la igualdad y la protección de derechos, especialmente en el ámbito laboral.

"Denunciar no debería costar tu trabajo, tu carrera ni tu salud mental. El desafío sigue siendo enorme porque no existen garantías reales de igualdad y mucho menos protección de derechos", sostiene.
Prieto señala que muchas mujeres se identifican con su historia, ya que también han atravesado situaciones de acoso o violencia laboral, aunque pocas se animan a denunciar.
"Muchas mujeres se identifican con mi lucha porque también pasaron por una situación similar, pero nadie denuncia por el miedo y las consecuencias. Ese temor para hablar debe dejar de ser la norma si queremos avanzar como sociedad", expresa.
En ese sentido, subraya que tanto los medios de comunicación como las instituciones deben asumir un compromiso mayor para garantizar condiciones laborales seguras.
"Los medios y las instituciones deben dejar de violentar a periodistas que defendemos nuestro derecho a un trabajo seguro y digno", agrega.
Como mensaje final para otras mujeres que enfrentan situaciones similares, Prieto resalta la importancia de la organización y el apoyo colectivo.
"A todas les digo que nuestras voces son poderosas cuando permanecemos unidas y organizadas. Ese es el camino", concluye.

