La Federación de Trabajadores del Transporte convocó a una huelga de 48 horas para el martes y miércoles próximos, en protesta por lo que consideran un incumplimiento sistemático de los acuerdos previos por parte del Gobierno. Gerardo Giménez, presidente del gremio, aseguró que esta vez "no habrá marcha atrás" ni posibilidad de postergación.
Giménez recordó que en ocasiones anteriores se evitó la movilización gracias a compromisos asumidos por las autoridades, pero que tales promesas no se tradujeron en hechos.
Uno de los acuerdos, según indicó, fue la participación del sector en la mesa de trabajo encargada de la reglamentación de la Ley de Reforma y Modernización del Transporte, algo que finalmente no ocurrió.
"Nosotros somos los verdaderos autores de este sistema, pero no nos tienen en cuenta. La ministra de Obras Públicas miente al decir que nos dan espacio; no fuimos convocados a ninguna reunión", afirmó el dirigente sindical en entrevista con la radio 780 AM.
El punto más sensible para los trabajadores es la intención de declarar al transporte público como "servicio imprescindible", figura que, advierten, limitaría o incluso anularía el ejercicio del derecho constitucional a la huelga. Esta medida, sostienen, busca restringir la capacidad de protesta del gremio.
La huelga anunciada podría afectar a miles de usuarios del transporte público en todo el país, mientras que los choferes reiteran su pedido de un diálogo real, transparente y con participación efectiva en las decisiones que afectan a todo el sistema.