Espacio público y convivencia urbana

Calles ocupadas y reglas difusas: el conflicto creciente entre vecinos y locales nocturnos

La ocupación de espacios públicos por parte de bares y eventos genera molestias vecinales y vuelve a poner en foco una normativa vigente que, aunque existe, no siempre se cumple ni se controla con rigor.
Bar asunceno. Foto referencial.

El uso de calles y veredas en Asunción se convirtió en un tema de creciente tensión entre vecinos, comerciantes y autoridades. Más allá de casos puntuales que generan polémica, el problema de fondo gira en torno al cumplimiento —o incumplimiento— de las reglas que regulan la ocupación del espacio público.

Según explicó el concejal Pablo Callizo, existe una ordenanza vigente desde 2020 que permite a locales comerciales, comisiones vecinales u organizaciones solicitar la utilización de espacios en la vía pública. Esta medida surgió en el contexto de la pandemia, cuando se buscaba facilitar la reactivación económica ante las restricciones sanitarias. Sin embargo, aunque el contexto cambió, la normativa continúa en vigor.

El edil detalló que el cierre de calles, ya sea parcial o total, está permitido siempre que exista una autorización municipal. Para ello, los interesados deben iniciar un trámite que pasa por varias dependencias hasta llegar a la aprobación final, generalmente a cargo de la Policía Municipal. No obstante, aclaró que contar con un permiso no habilita a los organizadores a actuar sin límites.

"Hay condiciones claras: horarios, niveles de ruido, manejo de residuos. No se puede afectar a los vecinos", sostuvo Callizo. En ese sentido, enfatizó que el respeto a la normativa es clave para evitar conflictos en zonas residenciales.

El problema, según reconoció, radica en la falta de control. "Hay casos donde se cierran calles sin permiso y la municipalidad no interviene. Esa es una falencia evidente", admitió. Esta situación alimenta la percepción de desorden y desigualdad en la aplicación de las reglas.

Los vecinos, por su parte, expresan un creciente cansancio ante lo que consideran abusos. Denuncian desde ruidos molestos hasta la ocupación total de veredas, lo que dificulta el tránsito peatonal e incluso genera situaciones insalubres.

Ante estas irregularidades, Callizo recordó que existen mecanismos de denuncia. Los ciudadanos pueden recurrir a la Policía Municipal de Tránsito (PMT) o instancias de fiscalización para reportar excesos. Incluso, si una calle fue cerrada sin autorización, se puede exigir su reapertura inmediata.